Vista aerea de Tàrrega
Vista aerea de Tàrrega

TÀRREGA



AJUNTAMENT DE TÀRREGA


PLAÇA MAJOR, 1   25300  TÀRREGA


TEL.  973 311608


ajuntament@tarrega.cat




Tàrrega

 

Población: 16.539 h

Extensión : 88 km2

Coordenadas UTM : 3453 x 46126 y

 

Situación y presentación

 

Es situado en el sector de levante de la comarca de l’Urgell y se inclina suavemente hacia poniente. Limita al N con las tierras de Ossó de Sió, en el E con los municipios segarrenses de los Plans de Sió, Granyanella y Granyena de Segarra, al S con Verdú y al W con los términos de Vilagrassa, Anglesola, el enclave de Aguilella ( Barbens), en el Pla d’Urgell. Tornabous y Puigverd d'Agramunt en l’Urgell. Tradicionalmente, el término tenía una extensión de casi 31 kms cuadrados hasta que en 1969 le fueron agregados los municipios de Claravalls (de 20,3 kms cuadrados), de la Figuerosa (de 24,4 kms cuadrados) y del Talladell (de 12, 7 kms cuadrados).

El antiguo municipio de Claravalls (conocido antiguamente como Claresvalls), que comprendía también el pueblo de Santa María de Montmagastrell , estaba emplazado al norte del también antiguo término de la Figuerosa, en una depresión erosionada de la sierra de Espigol. Claravalls confrontaba el E y el NE con Ossó de Sió, al NW con Puigverd d'Agramunt, en la W con Tornabous y con un sector del enclave de Aguilella (del municipio de Barbens, del Pla de Urgell) y al S con Anglesola, Vilagrassa y el antiguo término de la Figuerosa.

El antiguo municipio de la Figuerosa se extendía al norte del tradicional término de Tàrrega, desde la partida de Colóm a poniente hasta el límite con el antiguo municipio de Talladell a levante. El antiguo término, a su vez, confrontaba al norte, bajo el llano de Tàrrega (386 m) con el antiguo término de Claravalls, y por encima del pueblo de Conill con el d'Ossó de Sió. Más a levante, el límite se adentraba hacia el NE siguiendo la carretera local de Tàrrega a Guissona, cerca de la cual está el pueblo de Riudovelles, y descendía por la partida de los Llanos de Muller en el límite con l’Aranyó. Este término comprendía los pueblos de la Figuerosa, que era el centro, y los de Altet, Conill y el viejo agregado de Riudovelles.

El antiguo municipio de Talladell está situado a levante del de Tàrrega. A tramontana limitaba con los de Tàrrega, la Figuerosa, Aranyó (agregado al municipio de Plans de Sió) y Granyanella (Segarra). A levante confrontaba con este último municipio y a mediodía con el también Segarrense término de Granyena.

El territorio del actual municipio, escalón natural entre los contrafuertes de la meseta de la Segarra y el Pla d'Urgell, está roto por numerosos barrancos y valles en dirección EW que van perdiendo identidad a medida que las tierras se hacen más llanas. El río de Ondara atraviesa el término junto al sector meridional de la ciudad. En él desagua por la izquierda el Cercavins. El sector NW está drenado en parte por las aguas del Canald'Urgell. Cabe destacar también los cursos intermitentes del barranco de Canós y de Lluça y el hoyo de Morer. Los lugares más elevados del término son la sierra de Almenara (350 m), la sierra d’Espigol (334 m) y su meseta de Llenguaeixuta (380 m), el cerro de Claravalls, el cerro de Madruganyes (429 m), las colinas del Mor (375 m) y de Sant Eloi (410 m), la Bassadolç (468 m) y los cerros de Ondara y de Cercavins. Biogeográficamente, en las tierras de Tàrrega se encontraría un predominio del bosque mediterráneo de encinas, si bien este paisaje es inexistente debido a la fuerte acción antrópica.

El término comprende, además de la ciudad de Tàrrega, cabeza de municipio y de comarca, los pueblos del Talladell, Altet, la Figuerosa, Riudovelles, Conill, Claravalls y Santa María de Montmagastrell.

La autovía A-2 es la principal vía de comunicación que atraviesa el término. La variante de Tàrrega, inaugurada en 1991, fue el primer tramo que se construyó de la autovía de Lleida a Barcelona. En 1993 fueron inaugurados los tramos que unían la cabeza comarcal del Urgell con el de la Segarra y el del Pla d'Urgell. Además de esta vía cabe mencionar la carretera C-14, que une la ciudad con Montblanc y Artesa de Segre, y la C-53, que nace en Vilagrassa, a poniente de Tàrrega, y se dirige a Balaguer. Entre las carreteras locales destaca la que conduce a Guissona y la de Sant Martí de Riucorb y les Borges Blanques. Pasa por Tàrrega la línea de ferrocarril (1860) que une Lleida con Barcelona vía Manresa, con estación en la ciudad. En el diccionario Alcover y Moll encontramos que la etimología del nombre Tàrrega es de origen prerromano , probablemente del mismo radical de Tarraco. La forma Tarraga, sin embargo, ya se encuentra en documentos ibéricos.

 

La población

 

Los primeros datos de población (targarins o tarreguencs) son del censo del 1359, que registró 195 fuegos (unos 975 habitantes); al ser posteriores a los estragos de la Peste Negra, hay que pensar que antes de 1348 debía haber un número superior de habitantes. Hasta el siglo XVIII la población aumentó muy poco. En 1718 había 1.028 habitantes, y 2095 h en 1787. Desde entonces la población seguiría una curva ascendente. En el siglo XIX se pasó de 3.164 habitantes en 1830 a 4.117 h en 1887. En el siglo XX el crecimiento de la población fue moderado hasta los años cincuenta (4552 en 1900, 5438 en 1920, 6605 en 1936 y 6935 h en 1950). A partir de entonces la inmigración comarcal y del S peninsular tuvo un peso específico en el crecimiento demográfico de Tàrrega. En 1970 la población del municipio, comprendidos los términos de Claravalls, la Figuerosa y el Talladell, agregados en 1969, era de 10.281 habitantes. En censos posteriores se registraron 10.959 h en 1981, 11.233 en 1991 y 12.735 en 2001. En 2005 se llegó a 14.810 habitantes, siendo la tercera población en habitantes de las comarcas leridanas.

 

La economía

La agricultura y la ganadería

 

El cultivo de la tierra fue uno de los medios de subsistencia prioritarios hasta el siglo XX. Las posibilidades hidráulicas de las aguas del río de Ondara permitieron, desde muy antiguo, los cultivos de cereales, vino, cáñamo y hortalizas. El agua era un elemento muy importante y su regulación había motivado numerosas disposiciones reales y señoriales durante la época medieval. Hasta los siglos XVIII y XIX y aun el XX no se dio un aprovechamiento extensivo de las tierras, y los baldíos fueron aprovechados tradicionalmente para pasto de ovino y ganado. El empuje extensivo de los cultivos se inició hacia la segunda mitad del siglo XVIII con la plantación de la vid y consiguió una gran importancia a finales del siglo XIX, junto con los olivos y los almendros. La construcción del Canal d'Urgell (1862) transformó la agricultura en el sentido de que las zonas que tuvieran la seguridad del riego ensayaron nuevos cultivos.

Buena parte de la superficie total del término es aprovechable para la agricultura, si bien en su mayoría son tierras de secano . Los principales cultivos son los cerealícolas (principalmente cebada), y también el almendro, los forrajes y el olivo. La ganadería se centra sobre todo en la cría de aves de corral, de ganado porcino y vacuno. Aunque el sentido cooperativo no ha podido arraigar entre los agricultores de Tàrrega, se creó una cooperativa agrícola dedicada básicamente a la elaboración de aceite, a la distribución de abonos y a ofrecer los servicios para el cultivo de la tierra a sus asociados mediante un parque de tractores y, en su día, cosechadoras de cereales.

En 2001 se licitaba la primera fase de obras del canal Segarra-Garrigues, que se iniciaron en el año siguiente . La ciudad acoge la sede oficial y administrativa del canal.

 

la industria

 

El impulso expansivo de la agricultura de los siglos XVIII y XIX hizo incrementar el número de molinos de aceite, útiles y las instalaciones para la elaboración y el transporte de vino y también los molinos de harina. El pensamiento de los ilustrados, a finales del siglo XVIII, tuvo un notable eco y la inquietud innovadora se manifestó en la fundación de una fàbrica de ceras, una de cintas de hilo y algodón (12 telares 1778) y una fábrica de hilados (sucursal de la Compañía de Hilados y Algodón de Barcelona), que pronto dejó de funcionar. En 1900 cerró una fábrica de cerillas al crearse el monopolio del estado y a partir del mismo año se creó una fábrica de fajas. Con todo, el verdadero empujón industrial se dio durante los primeros decenios del siglo XX con la aplicación de la electricidad como fuerza motriz. Modernas harineras, más fábricas de aceite, la fundición Trepat y su gran factoría, posteriormente, iban transformando la fisonomía de la ciudad . El ayuntamiento mismo, en 1930, intentó urbanizar la zona existente entre la autovía y la vía férrea en la parte de poniente. Entre otras cosas se dio nombre a la calle de la Industria, que facilitaba la comunicación entre la estación del ferrocarril y la carretera antes mencionada. En los años treinta se instaló una fábrica de impermeables que provocó la primera huelga de la ciudad. En 1935, la fábrica Trepat era una de las factorías más importantes de las tierras de poniente y transformó Tàrrega en una ciudad punta en el sector metalúrgico. Además había 12 molinos de aceite, 7 de harina, 6 fábricas de sopa, 3 de sulfuro, 3 de alcohol, 3 de jabón y lejía, 2 de aguardiente, 1 destilería de licores, y otros, hasta llegar a unos ochenta. El empuje industrial de los años 1950-70 favoreció la reconversión de antiguas factorías y la implantación de nuevas. La estructura productiva de Tàrrega experimentó cambios notables durante la década de 1980.

Modernamente hay varias industrias del sector metalúrgico, textil, alimentario y químico. Destaca la fabricación de maquinaria para servicios de limpieza urbana (Grupo Ros Roca); la confección de géneros de punto; la elaboración y el envasado de aceite (Aceites Borges Pont) y la fabricación de insecticidas y pesticidas agrícolas. El sector de la alimentación es el que tiene un mayor potencial de crecimiento debido al apoyo agroeconòmico que representa la comarca. Aún así, Tàrrega aparece como centro de canalización de la producción de vino, aceite y frutos secos del entorno, frente a otras actividades agropecuarias más arraigadas en centros como Cervera o Mollerussa.

Las áreas de concentración industrial han sido localizadas tradicionalmente en el E y el W de la ciudad siguiendo la A-2. La creación del polígono de Riambau, primero, al NE de la ciudad entre la autovía y el ferrocarril, y del polígono de la Canaleta, después, al N de la ciudad, a la izquierda de la carretera C-14 en dirección a Agramunt, ha sido el hecho más destacado en cuanto a la oferta de suelo industrial.

Tàrrega ha tenido una cierta capacidad de atraer algunas industrias importantes foráneas gracias a su situación geográfica y vial, a las facilidades en la cesión de terrenos industriales, a la oferta de una infraestructura aceptable de servicios y a una bien ganada especialización comercial.

 

El comercio, los servicios y el turismo

 

Los pobladores de Tàrrega recibieron del rey Jaume I, en 1242, el Estatutos y Costumbres, los cuales, entre otras cosas, mandaban que no se pusiera ninguna dificultad ni impedimento a los forasteros que venían a vender víveres, vino o cualquier cosa a la villa mientras estuvieran dispuestos a cumplir las leyes. En esta misma época se inició la práctica del mercado del jueves y la celebración de ferias. Los intercambios comerciales del siglo XIII tuvieron que ser muy importantes y el número de comerciantes significativo para poder conseguir del obispo de Vic, en 1269 , la creación de la Cofradía de Mercaderes. También encontramos una serie de privilegios reales en relación con la libertad de vender caballos y de poder elaborar vino, garantizando, una y otra vez, la defensa y la guía de todas aquellas personas que entraban y salían de la ciudad por motivos comerciales. El 1417 la villa celebraba dos ferias y un mercado semanal, pero el incremento de las transacciones era tan importante que el rey Joan II, el 14 de noviembre de 1458, concedió celebrar mercado el lunes al igual que en la actualidad.

El emperador Carlos V concedió el mercado anual extraordinario de Sant Eloi (18 de julio de 1528). Después de un par de siglos de decadencia , el incremento agrícola de las tierras de secano entre 1760 y 1900, la construcción de la carretera de Madrid a Barcelona, la aparición del ferrocarril, la construcción del Canal de Urgell y la progresiva transformación de los cultivos de la zona regada hicieron de Tàrrega un centro distribuidor importante. La misma construcción de la carretera de Montblanc a Artesa de Segre abrió los Pirineos a la estación ferroviaria de Tàrrega y de ahí salian numerosos arrieros transportando mercancías y material para la construcción de las centrales eléctricas sobre el Noguera Pallaresa. En estos años la ciudad constituyó el núcleo comercial más importante de las comarcas de poniente. En 1905 se creó la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Tàrrega; 1910 se inauguró la tercera oficina de la Caja de Pensiones de Cataluña; en 1919 se creó la entidad Atracción de Forasteros y 1950 el Mercado del Automóvil Usado.

El sector terciario es la principal actividad económica de la ciudad. Se celebra mercado semanal el lunes. La actividad comercial reúne un buen número de pequeños establecimientos, además de las grandes superficies comerciales. Desde 1974, el primer domingo de cada mes, se celebra un mercado de sellos, monedas y coleccionismo. En cuanto a las Ferias, cabe mencionar Firacóc, en mayo, una muestra sobre el mundo de la panadería y básicamente de las cocas, conocidas como “cocs” en la comarca del Urgell. Desde 1999, se celebra la Feria del Medio Ambiente, en junio, que apuesta por la tecnología y cultivo ecológico.

En relación a los servicios sanitarios, la ciudad de Tàrrega dispone de un centro de atención primaria (CAP). En cuanto a la enseñanza, la oferta básica se completa con la posibilidad de cursar estudios de bachillerato y ciclos formativos. Además, hay centres de enseñanza especializado como la Escuela de Capacitación Agraria, la Escuela de Artes Ondara, que empezó a funcionar a principios de siglo y dispone de un nuevo edificio desde 1989 , y la Escuela de Sobrestantes, un centro docente para técnicos en obras públicas que depende del Departamento de Política Territorial y Obras públicas de la Generalidad. También hay que mencionar un punto de apoyo de la Universidad Abierta de Catalunya (UOC).

Tàrrega no es un municipio eminentemente turístico. La infraestructura turística se completa con establecimientos de alojamiento de varios tipos.

 

La ciudad de Tàrrega

morfología urbana

 

La ciudad de Tàrrega (14.160 habitantes en 2005), que recibió este título en 1884, está situada a orillas del río de Ondara, a 373 m de altitud, y rodeada por varios cerros. Al SW se yerguen las colinas de Cercavins, a levante los pendientes de la Segarra, al norte las colinas de ‘Ofegat, de Sant Eloi y del Mor, mientras que al oeste se extiende los llanos d'Urgell .

La villa medieval surgió alrededor del castillo de Tàrrega, documentado el 1056. Urbanísticamente, las construcciones se extendieron desde el castillo hacia levante y mediodía hasta encontrar el río. La parte de poniente estaba fuertemente amurallada y el mismo desnivel del terreno permitió un buen lugar de acecho y una sólida defensa natural. La calle de Ballesters, la subida al Castillo, la plaza de San Mateu, la calle de Sant Agustí, el de les Sitges y la calle de la Font fueron los primeros ejes de la villa Inmediatamente fue extendiendose hasta la plaza Major (entonces de Santa María, en la que se construyó la parroquia) y desde allí hasta el río. Al NE aparecieron las calles del Pou de Gel, del Castell, de la Cendra y l’Urgell. En el siglo XIII, el primer recinto de murallas tuvo que bajar, pues, desde el castillo, por detrás de las casas de Sant Agustí, hasta el Reguer (nombre que tiene en la ciudad el rio Ondara), siguiendo hasta la calle de las Piques, subiendo a la plaza de Santa María y por detrás del antiguo templo (plaza de los Álbers), calle dels Capellans, del Pou del Gel y recinto del castillo.

La villa fue creciendo y se extendió hacia levante con las calles de Agoders y de Falcó (llamado posteriormente del Carme) y al NE con la calle de Santa Anna, de Sant Joan y de Santa María. La villa estaba atravesada por dos vías principales: de l’Urgell y de Agoders y Major y del Carme, que confluían en la plaza de Santa María  llamada también del Blat y del Mercat por haber convertido en el lugar obligado de venta). En la primera mitad del siglo XIV se hicieron muchas mejoras y se ensancharon y construyeron varios muros. En 1319 se amplió la plaza de Sant Mateu y se construyeron los porches; el mismo año se fundó el Hospital; la Cofradía de Sant Antoni construyó su iglesia; se inició el reforzamiento de los muros a partir de febrero de 1336. Teniendo en cuenta las numerosas disposiciones sobre reforzamiento y construcción de murallas, a finales del siglo XIV la villa quedaba perfectamente amurallada, con suficiente espacio para nuevas viviendas. Según la descripción de Segarra Malla, el perímetro sería el siguiente: en la calle del Carmen, a la altura del de Torras y Bages, estaba el portal de Falcó, que quedaba unido con el muro de la Torre en la Torre Rodona, la que se alzaba en la esquina del actual edificio del Banco Popular. De este lugar hasta el Torricó de Santa Anna se levantaba el muro de Santa Anna, para continuar, aún más oblicuamente, hasta el portal de Santa María, a la altura de la confluencia entre dicha calle y la de Sant Joan. Continuaba el muro dels Capellans hasta la actual plaza de Urgell, donde estaba el portal dels Capellans. Desde aquí partía el muro del Castillo siguiendo la dirección de la actual calle del Pou del Gel y cerrando de una forma concéntrica la fortaleza hasta la calle del Hospital, donde estaba el portal de Sant Antoni. Perpendicularmente al río Ondara se iniciaba el muro de Elías hasta la punta de la calle de Sant Agustí, donde estaba el portal de Sant Agustí. El muro de Santa Creu continuaba paralelo hasta el portal de la Font, y el muro dels Jueus llegaba hasta el portal de les Piques. El muro de l’Abeurador seguía paralelo a la calle de las Piques hasta el muro de Vilanova, que subía por detrás de la calle de Agoders hasta llegar al portal de dicha calle. El muro de la antigua calle de detrás el Quarter (llamado más tarde Torras y Bages) incluía el portal de Falcó en el perímetro amurallado de la villa. Fuera muralla estaba el convento de Sant Agustí en el otro lado del río, el monasterio de Santa Clara, la ermita de Sant Eloi y el convento del Carmen.

Hasta la segunda mitad del siglo XVIII se mantuvo íntegramente el perímetro descrito y el callejón que había entre el muro y las casas. El crecimiento demográfico de este siglo agotó pronto el espacio dentro la muralla y se empezó a derribar el muro en algunos sectores. Así , en 1742, para construir por orden de Felipe V el Cuartel de Caballería, se derribó la muralla entre la actual calle de Torras y Bages y la plaza del Carme. En 1764, como complemento de las instalaciones militares, se arregló la explanada del patio. En el arrabal de Sant Agustí, se empezaron a construir casas en 1792 los vecinos fueron derribando el muro de Santa Anna y el de los Capellans consecuencia de la construcción de la carretera. Esporádicamente, se iniciaron algunas construcciones en el otro lado, hoy calle de Alonso Martínez.

Durante el siglo XIX, y especialmente a partir de la presencia del ferrocarril (1860) y de la carretera de Montblanc a Agramunt, Tàrrega consiguió una notable expansión con las nuevas calles de Sant Pelegrí (que se abrió en 1850 a 56), de Alonso Martínez (abierto en 1768), de Sant Ron y del Gobernador Padules (1893) . En la parte derecha de la calle de Sant Pelegrí también iniciaron su apertura de las calles del Nort, de Sant Josep, de Raimon, de Prat y Carnicer. Hay que recordar la histórica sesión del ayuntamiento del día 31 de diciembre de 1899, en la que dieron nombre a la calle del Siglo XX, paralela al muro de la vía. Alguna de sus casas modernistas manifiestan las influencias arquitectónicas de la época y el prestigio que significaba la construcción en el borde de los ejes viarios.

Durante los primeros decenios del siglo XX la expansión urbana, sobrepasó al norte la vía del ferrocarril; en levante se abrió la calle de la Aurora, se edificó el arrabal del Carme y la calle de la Misericordia (hoy del Mestre Güell). A poniente, se construyeron las calles del Mestre Martín, de Alsina Amils, del Doctor Ríu, de Sant Eloi y de la Virgen del Alba. Entre 1920 y 1935 la ciudad continuó creciendo, pero su misma anarquía urbanística obligó al ayuntamiento a la realización de un plan general, aprobado el 2 de mayo de 1930. El proyecto consideraba un perímetro urbano de 2 km de largo por dos más de ancho. Entre los aspectos más significativos estaban la prolongación de la avenida de Catalunya por arrabal del Carme, con notables correcciones. La alineación de la calle del Mestre Güell, el prolongamiento de la de Sant Joan hasta la avenida de Catalunya (que no se realizó), la urbanización de la plaza de Carles Perelló, el trazado de la Plaza Elíptica y las correcciones y nuevos calles de la zona de la avenida de Catalunya, de la Industria, del Siglo XX, camino de Balaguer, que no se realizó tal como se había proyectado.

Después de la guerra civil y en compensación de las destrucciones de los bombardeos, la Comisaría General de Regiones Devastadas construyó el grupo de viviendas unifamiliares de la Virgen del Alba, conocido como las Casas Baratas. En las décadas de 1950 y 1960, se continuó construyendo en las cercanias de la avenida de Catalunya y del arrabal del Carme, desde la Plaza Elíptica hasta la calle de Oriente, también se urbanizó la calle de los Amigos del Árbol y el Ensanche del Norte a ambos lados de la calle de Sant Pelegrí. Se construyeron casas en la calle de Comabruna, el de Jacinto Verdaguer y en la avenida de la Diputación, también en la calle Joan Maragall, y se iniciaron construcciones en la calle Pere Claver, al otro lado del río de Ondara.

Posteriormente continuó la expansión. Cabe destacar la urbanización en cooperativa del Maset, o las Santas Espinas, a mediodía del río Ondara , donde se construyeron nuevos puentes; también , las viviendas unifamiliares del barrio de Fátima, y de la Virgen del Pedregal y las casas de Sol Naixent, los grupos sindicales de la Plana y Lluís Companys y las casas de levante y tramontana de Sant Eloi.

Desde la década de 1980 la ciudad sufrió cambios urbanísticos muy significativos. Tenemos que reseñar la construcción de una gran plaza en el casco antiguo de Tàrrega, la plaza de las Naciones sin Estado, la conversión de las calles de Agoders y del Carme en zonas peatonales, así como la prolongación de la calle de Sant Joan, el cual ha sido abierto de nuevo en medio de la ciudad. Otros proyectos urbanísticos son la creación de un eje comercial en la avenida de Catalunya, el agrandamiento del parque de Sant Eloi y construcció de viviendas y zona de equipamientos del parque del Reguer. También se ha transformado la antigua N- II en vía urbana.

 

Los monumentos de la ciudad

 

Entre los monumentos destaca, en la plaza Major, la iglesia parroquial de Santa María de l’Alba , construida según proyecto de Fra Josep de la Concepción, que no fue terminada hasta 174 , si bien las trazas originales datan del 1642. De estilo neoclásico, fue construida en el mismo lugar donde había estado la antigua iglesia gótica, de la que se han conservado dos estatuas de apóstoles del portal, instaladas actualmente en ambos lados de la fachada de la iglesia de Sant Antoni.

 

La iglesia de Santa María del Alba había contenido dos retablos de Lluís Bonifaç y otro de Pere Costa. De este mismo autor se conserva un trascoro, colocado hoy en la fachada. Se conservan también reliquias de las Santes Espines. En medio de la plaza Major hay una reproducción de una cruz de término gótica, llamada la Creu del Patio (la original, derribada por el viento en 1869, se conserva en el Palacio de los Marqueses de la Floresta), atribuida al escultor Pere Joan . En la cruz hay ocho figuras, colocadas bajo doseletes terminados en pináculos flamígeros; destaca la figura de Sant Miquel venciendo al demonio. En una de las caras de la cruz está la Crucifixión y en la otra la Asunción de la Virgen. En la plaza Major destaca también la fachada de la casa de la ciudad o Paeria, que data de 1674.

En la calle del Hospital, cerca de la plaza de Sant Antoni, que llevaba por el portal de Sant Antoni, se encuentra el edificio del Hospital, cuyo origen data del siglo XV. Se destaca el patio de entrada y la escalinata principal. En 1827 Joaquina de Vedruna estableció allí las primeras monjas carmelitas de la caridad. Muy cerca, en la parte no porticada de la plaza , está la iglesia de Sant Antoni, que es la antigua sala del hospital del siglo XIV. Se conserva el Sant Crist Trobat, que apareció en unas obras bajo el altar de Sant Erasme en 1650. El Sant Crist es una pieza de orfebrería, con incrustaciones, que mide 29 cm de altura. Tiene un gran parecido con los cristos de los crucifijos de esmaltes de Limoges de los siglos XII y XIII. La plaza de Sant Antoni se configura como un espacio unitario, prácticamente cuadrado y porche; sus edificios, pero, revelan las diferentes etapas constructivas. Del final del siglo XIX es la fuente de hierro que centra la plaza, la primera fuente pública de la ciudad.

En la Calle Major, a la altura de la calle de la Font, está Cal Perelló. Este edificio es sede del Museo Comarcal de l’Urgell. En esta calle abundan las casas con portales y ventanas de piedra picada; las calles estrechas de alrededor muestran bellos rincones, como las arcadas de la calle de Vilanova y la fachada del Forn dels Jueus. También está en este lugar la casa de los Barones de Jover una de cuyas hijas fue la madre del President de la Generalitat de Catalunya Lluís Companys i Jover.

La Casa o Palacio de los Marqueses de la Floresta es situada en la calle del Carme. Esta casa románica tiene una magnífica fachada, el piso bajo de la que se abre el portal adintelado, y en el primero, ventanales de tres cuerpos. El cuerpo alto de esta fachada, con una galería porticada bajo un alero, separado por una cornisa, es fruto de la reconstrucción del edificio , realizada por la Mutua de Tàrrega , que se aloja en el edificio. Ante este palacio se levanta la Casa señorial de los Sobies, del siglo XVI, con unos bellos ventanales de líneas ojivales . En la plaza del Carme, además de un pequeño monumento dedicado al músico Ramon Carnicer (1789-1855), se instaló el monumento a los Países Catalanes, obra del escultor valenciano Andreu Alfaro, composición con barras de acero que según la luz y la posición del observador adopta formas y colores de una variedad excepcional. En la misma plaza está el convento del Carme, fundado en 1364, que ha sufrido a lo largo de los siglos muchas reconstrucciones, la última de 1961. El único elemento a resaltar del convento actual es el claustro, de principios del siglo XVII, y el ala de mediodía, del XVIII, presidida por una imagen policromada de la Virgen del Carme.

Otros edificios notables son el antiguo local de la Sociedad la Alianza, de finales del siglo XIX, obra de un Modernismo con ornamentación arabesca, y Cal Maimó, edificio modernista atribuido a Lluís Domènech i Montaner, en el cruce de la calle del siglo XX con la calle de Alonso Martínez, como también Cal Costa, de la época dicha ecléctica, el grupo escolar y el matadero, novecentistas, y  el de Argelich, edificio racionalista dentro de la línea del GATCPAC. De la arquitectura más reciente se destaca un edificio, propiedad de la Caja de Pensiones , obra del arquitecto JM Argilés.

En la cima del cerro de Sant Eloi, al NW de la ciudad, se levanta el santuario de Sany Eloi (410 m de altitud). El santuario fue fundado por el platero Simón Canet (o Comet) en 1248. La iglesia fue reconstruida en 1728-31. En 1872, durante la tercera guerra Carlista , el santuario fue convertido en fortín y a su alrededor se construyeron murallas y torreones como calabozos para los prisioneros de guerra. Fue restaurado en 1876. La última restauración del santuario data de 1964 cuando se reconstruyó el campanario y 1970 se encontró, emparedada, la talla románica del santo. La ermita es un edificio de nave única con ábside poligonal de cinco lados y dos ventanas aspilleradas. La cubierta de la nave es a dos vertientes  La puerta de acceso se abre en el muro de poniente y está precedida de un porche con dos arcos de medio punto. El campanario, de base cuadrada, se encuentra adosado al muro meridional .

En 1908 , a propuesta del ingeniero Tomás Pera , se inició la reforestación de la sierra de Sant Eloi, en la que ha colaborado mucho la Asociación de Amigos del Árbol. Año tras año, los jóvenes de la ciudad plantan árboles. Al mismo tiempo se restauran, como panorámicas, las murallas y los torreones. En el parque de Sant Eloi, situado al NW del término, se encuentra el monumento del Estatut, el molino de aceite, la prensa de vino, el molino de viento, la rosaleda, la Cleda, el Colomar y la balsa, la fuente de Sant Magí, el portal de los targarins fuera vila, los arcos de Sió d’Ossó, y dentro de su marco se va logrando configurar un auténtico museo instalado al aire libre.

 

La cultura y el folclore

La ciudad de Tàrrega dispone de una vida asociativa y cultural fruto de una tradición iniciada a principios de siglo. La entidad más antigua es el Ateneu de Tàrrega, fundado en 1919 a raíz de la disolución del Patronat de Sant Jordi, creado en 1915. Son secciones suyas la Agrupación de Amigos de la Sardana (1942), la Agrupación Fotográfica de Tàrrega, la Benéfica Agrupación Teatral, el Esbart Albada (1952), las Juventudes Musicales, el Orfeó Nova Tàrrega (1915), y la coral infantil Mestre Güell (1963).

El Centro Comarcal de Cultura, actualmente desaparecido, municipal y adscrito al Institut d'Estudis Ilerdencs, fue inaugurado en 1969. En sus dependencias, en la calle de las Piques, estaba el Museo Arqueológico, el Archivo Musical y una colección de numismática. Dentro de su ámbito institucional estaba la Escuela de Música, y se aloja también la Agrupación Excursionista de Urgell (1980) y el Grupo de Investigaciones de las Tierras de Poniente (1975). En el Centro se hacían cursos de lengua y conferencias, y se organizaban excavaciones arqueológicas y otras actividades de carácter cultural. El Centro Cultural de Tàrrega (198 ) es, en buena parte, el heredero directo del desaparecido Centro Comarcal de Cultura. Una de las actuaciones más destacadas que ha llevado a cabo este centro ha sido la construcción de la font del Pati, inaugurada en 1991, un antiguo proyecto diseñado por Carles Buïgas en 1973.

Entre las diversas entidades deportivas que hay en Tàrrega hay que mencionar la Agrupación Excursionista del Urgell, la Unión Deportiva de Tàrrega, el Club de Modelismo de Tàrrega y el Moto Club de Tàrrega. El primer fin de semana de octubre tiene lugar la Escalarre del Motor (1997), en el circuito permanente de Tàrrega. Se realizan varias carreras de resistencia 4x4, carreras de autocross y car cross, aeromodelismo para adultos, etc.

El equipamiento cultural tiene una oferta museística interesante. El Museo Comarcal del Urgell, fundado en 1994, se localiza en Cal Perelló. Acoge secciones de arqueología, arte, historia, numismática y paleontología.

Entre otros elementos de exposición se encuentran cerámicas, fósiles, restos arquitectónicos, monedas, medallas, pinturas y fotografías. El museo es la sede social del Grupo de Investigaciones de las Terres de Ponent. En el año 2012 se inauguró el Museo de la Mecanización Agraria J. Trepat, situado en la antigua fábrica de Cal Trepat, para la difusión del patrimonio industrial; se puede observar todo el proceso de fabricación y una colección de maquinaria agrícola.

En Tàrrega hay bibliotecas que dependen de instituciones privadas, las cuales disponen de un pequeño pero especializado fondo bibliográfico. La biblioteca más antigua de la comarca (1934) fue obra de la Fundación de la Caja de Pensiones. Entre otros cabe destacar la biblioteca de la Escuela Ondara, la de la Cámara Oficial de Comercio e Industria y la del Centro de Capacitación Agraria. En 1986 fue inaugurado el Archivo Histórico Comarcal de Tàrrega, donde se conservan importantes documentos de los siglos XII, XIII y XIV.

El espacio escenográfico más destacado de la ciudad es su calle. Una buena muestra es la Feria del Teatro en el Carrer, que es el gran acontecimiento cultural y artístico de la ciudad de Tàrrega. La Feria, que se celebra el segundo fin de semana de septiembre, durante tres días llena y transforma las calles y las plazas. Este evento se celebra desde 1981 y fue promovido por el ayuntamiento de la ciudad y el Servicio de Teatro de la Generalitat de Catalunya. Durante los primeros años la dirección artística estuvo a cargo del grupo teatral Comediants. La Feria ha logrado con los años la participación de diferentes grupos relacionados con el mundo del espectáculo: de teatro, titiriteros , orquestinas, danzantes, payasos, gigantes y acróbatas, entre otros. Otros espacios escénicos son el Teatro del Ateneo o las diversas instituciones arraigadas en la ciudad.

En cuanto a las Fiestas, se ha vuelto a recuperar el Carnaval. Este, muy popular en el primer tercio del siglo XX, se iniciaba con un baile que este personaje presidía el domingo antes de la Cuaresma; Al día siguiente, el Carnaval hacía cerrar los puestos del mercado y por la noche había baile de disfraces; el martes por la tarde se iba a merendar a Sant Eloi y enterraba el arenque.

El 13 de mayo se celebra la fiesta de las Santes Espines, reliquias que según la piedad popular pertenecieran a la corona de Jesús. La leyenda cuenta que un día que los fieles estaban en la parroquia un peregrino depositó sobre el altar la reliquia y desapareció milagrosamente. No sabemos cuando se inició su veneración, pero hacía muchos años que la advocación se conocía cuando el papa Clemente VIII, en 1604, autorizó oficialmente la Cofradía de las Santes Espines. La reliquia, muy venerada por los ciudadanos, se sacaba en procesión cuando el pueblo decidía hacer rogativas por la falta de lluvias. Desde 1684 se celebra la Fiesta de las Santes Espines.

A partir de 1788 se celebra la Fiesta de la Virgen de l’Alba. Según la tradición, la Virgen ayudó a los cristianos en lucha contra los sarracenos ante la sierra de Sant Eloi en las primeras horas de la mañana, por lo que se levantó una iglesia, románico-gótica, dedicada a Santa María. La Cofradía se fundó en 1261 y en el siglo XIV se celebraba diariamente una misa al amanecer llamada de la Virgen María. Esta iglesia fue derribada en 1672 para construir en el mismo lugar el templo actual dedicado a Santa María de l’Alba. Entre los actos llevados a cabo en la Fiesta Mayor hay que remarcar el popular baile de l’eixida, bailado a la salida del oficio mayor el día 13 de mayo, y abierto por el alcalde; Encuentro de gigantes y cabezudos por el interior de la ciudad, desde 1986, y la romería del Coc, fiesta gastronómica en la que el elemento imprescindible es la coca de recapte, desde 1988.

Para el encuentro de Sant Eloi, el segundo domingo de septiembre, se oficia misa solemne en el santuario y, después de desayunar, se bailan sardanas y el baile de la eixida. Antes, la Fiesta se iniciaba la víspera con un pasacalle y al día siguiente se subía al santuario en procesión. La Cofradía de Sant Antoni organiza tradicionalmente los Tres Tombs; encabeza la comitiva el abanderado, cargo que se designa cada año el domingo antes por medio de apuestas mientras se consume una vela; en apagarse esta quien ha hecho la apuesta más alta será el abanderado.

Entre los diversos actos culturales que se realizan en la ciudad, hay que mencionar el Premid'Escultura los Países Catalanes (1999), que premia obras de toda España, y los Premios Culturàlia (1996), que galardonan aquellas personas o entidades que han contribuido al desarrollo cultural o cívico de la ciudad.

 

Otros lugares del término

 

El municipio de Tàrrega comprende los pueblos de la Figuerosa, Altet, Riudovelles, el Talladell, Claravalls y Santa María de Montmagastrell, el despoblado de Conill, la propiedad rural del Mas de Colom, los vestigios del cerro del Mor y los de l‘Ofegat, y el antiguo monasterio del Pedregal. En la parte más elevada de la partida del Corcó, situada a levante de la ciudad, se supone la existencia de un poblado ibérico que bien podría corresponder al núcleo primario de la actual población. En sus lugares se han encontrado restos de cerámica y material de la época romana.

 

la historia

 

Según las últimas investigaciones, el lugar que ocupa la ciudad de Tàrrega (aparte el hecho de que ya debía estar poblado en época romana) ya existía durante la dominación sarracena . Entre los siglos IX y X, sin embargo, la inseguridad de la zona debía favorecer un cierto despoblamiento del lugar y núcleos del valle.

Sin embargo , el abandono no debía ser total o de larga duración ya que el nombre del sitio , dsorigen pre -romano , se ha conservado .

El castillo de Tàrrega fue conquistado por el conde de Barcelona Ramón Berenguer I, que en el año 1056 la otorgó en dote a su esposa Almodis. El 1058 el conde encargó la reconstrucción y la defensa, así como la castellanía, a Ricard Altemir. En 1069 el castillo es encomendado a otro castellano, Miró Riculf, porque junto con Pere Udalard tuvieran un pequeño ejército y poblaran el castillo, siempre bajo la soberanía del conde. Poco a poco algunas familias se instalaron al abrigo de la fortaleza. Los castellanos abusaron de su poder, y ante las quejas de los repobladores, el conde Berenguer III, el 1116, dictó algunas medidas en el recaudo de los diezmos, fijó las prestaciones de dichos pobladores respecto de los condes y sus castellanos, y garantizó el derecho de utilización de las aguas. Después de conquistada la ciudad de Lleida (1149), el lugar se repobló definitivamente y su condición de villa condal permitió la presencia de sus cónsules en la corte de Lleida de 1213, en la que se reconoció el infante Jaume como rey de la corona catalanoaragonesa, el cual en la conquista de las Islas y Valencia se llevó más de una treintena de targarins. El 8 de marzo de 1241 el rey concedió un privilegio en confirmación los Estatutos y Costumbres de Tàrrega, que fue importante para la regulación jurídica de la población , y para la creación de un gobierno municipal; reconocía también la facultad de celebrar anualmente la Feria de San Mateu. El rey Jaume, que firmó documentos en la villa, protegió sus mercados y ferias, concedió perpetuamente el matadero y la escribanía, suavizó las tensiones vecinales entre los targarins y Vilagrassa y convirtió Tàrrega en cabeza de veguería. A la muerte de Jaume I (1276) la villa se convirtió en patrimonio de su heredero Pere III, cuya herencia pasó a Alfons II (1285) y de éste a su hermano Jaume II en 1291. El último rey mencionado se preocupó mucho de Tàrrega (59 disposiciones compiladas en el Libro de los Privilegios), que vivió uno de los momentos sociales y económicos más intensos de la època medieval. Había numerosos mercaderes favorecidos por la libre venta de productos; iba incrementando la presencia de una importante comunidad judía protegida por la autoridad real; consolidó el gremio de plateros; urbanizó la plaza de Sant Mateu con los actuales porches (hoy plaza de Sant Agustí); se construyó el Hospital; edificó el Palacio de Ardèvol con su capilla y hospital (hoy Palacio de los Marqueses de Floresta) y se protegieron las ferias y los mercados del jueves; la población probablemente también debía crecer, ya que los primeros censos son posteriores a la peste de 1348. Esta paralizó gravemente el progreso de la ciudad. Murieron muchos targarins, cuyos familiares, desorientados, hicieron culpables de la desgracia los judíos . La locura ciudadana asaltó el call en 1349, lo incendió y se produjo una gran matanza (murieron unos 300 judíos). El rey, al enterarse de todos estos hechos, dictó (1350) castigos en respuesta y obligó a reconstruir la antigua sinagoga, así como protegió el hecho de que se pudieran establecer en el lugar nuevos judíos.

Tàrrega fue cabeza de la veguería homónima, que comprendía el extremo occidental del antiguo condado y obispado de Osona, desde el Pla d'Urgell hacia la Noguera. Esta capitalidad, documentada en 1304, se perdió tras la guerra de Sucesión, cuando la veguería fue incorporada al corregimiento de Lleida.

El 1331 el rey Alfons III había asignado a su segunda esposa, Leonor de Castilla, la villa de Tàrrega. La nueva señora confirmó los antiguos privilegios y recibió al mismo tiempo el homenaje de los síndicos el 31 de agosto de 1331, en la ciudad de Tortosa. Después de numerosos problemas familiares el rey Pere III comunicó a todos los habitantes de Tàrrega las razones políticas que le obligaron a incorporar nuevamente la villa a la corona (5 de enero de 1357). Quince días más tarde fue cedida al conde de Trastámara. Las difíciles relaciones entre Catalunya y Castilla explican el retorno de Tàrrega al Ceremonioso (1369), el cual se ve obligado a ceder nuevamente a su madrastra Leonor (el mismo año). Las luchas familiares posibilitaron el retorno de la villa al dominio real, el cual, entre otras cosas, dispuso un conjunto de normas para la reconstrucción de los muros con la correspondiente aportación monetaria de los eclesiásticos y prohombres (1369-70). Continuaba, sin embargo, la inestabilidad política y en 1382, el rey vendió la villa a su hijo el infante Martí. Al cabo de pocos años (1391), el infante Martí la vendió al consejo de la ciudad de Barcelona, que mantuvo el dominio hasta 1460, cuando la cedió al rey Joan II. El mismo rey en 1458 les había concedido el mercado del lunes. Al estallar en Catalunya la guerra contra este rey, la villa de Tàrrega, que era contraria a Joan II, pidió a Barcelona doscientos hombres para hacer frente a las huestes reales (junio de 1462). La guerra se cierne sobre la comarca y la villa fue ocupada inmediatamente por el ejército real . Ante el temor de muchos targarins, el rey y su esposa concedieron el perdón general el 17 de julio de 1464.

Una vez el rey tuvo casado a su heredero con Isabel de Castilla, dio a ésta la villa de Tàrrega (8 de mayo de 1470). La reina castellana ostento la señoría hasta su muerte (1505). Fernando II, viudo de Isabel la Católica, concedió dicha señoría a su segunda esposa Germana de Foix, la cual la tuvo que ceder al rey Carlos I en el momento en que, muerto el rey Fernando II, se casó de nuevo (1520).

Carlos I fue un emperador itinerante y a menudo pidió dinero a Tàrrega en cambio de algunos privilegios, entre los que se destacan la declaración de estar perpetuamente vinculada a la corona (sentencia del 19 de noviembre de 1520), la concesión del escudo con el águila imperial, las barras de Barcelona y el ajedrez de Urgell y la facultad de celebrar un mercado anual extraordinario el día de Sant Eloi (8 de julio de 1518). Pero la situación de marginación de los Austria en relación con el Principado se acusó también en estas regiones a medida que pasaban los años. Los mercados y las ferias iban menguando y las malas cosechas y pestes hicieron verdaderos estragos entre los siglos XVI y XVII. Felipe II de Castilla concedió varios capítulos a la villa y ayudas al convento de Sant Agustí y su hijo Felipe III visitarla alguna vez camino de Barcelona. A pesar de la escasez de las aportaciones del rey, fue mucho más negativa la señoría de su sucesor Felipe IV. La política de su colaborador el conde-duque de Olivares decepcionó tanto a los agricultores catalanes que, cansados de tantas injusticias, se levantaron contra el lugarteniente y su propio ejércit. La guerra de los Segadors (1640-52) significó otro desastre humano y económico para Tàrrega. Su condición de villa de paso facilitó la presencia del ejército francés, aliado de la Generalitat, y, más tarde, de las huestes filipistas. Ambos ejércitos destruyeron y quemaron casas y bienes. La miseria y el abandono de sus habitantes se volvió a repetir en la guerra de Sucesión. En 1702 Tàrrega y su veguería se dispusieron a favor del rey-archiduque Carlos III, pero la villa fue ocupada por las huestes de Felipe V en marzo de 1706. Después de 1714, una vez rendida la ciudad de Barcelona, se produjeron muchos cambios. El 16 de abril de 1715 se celebró el último consejo de la Paeria. Se perdió la capitalidad de la veguería, que fue incorporada al corregimiento de Lleida, dentro del cual constituyó la alcaldía mayor de Tàrrega. Se obligó a los jóvenes que cumplieran el servicio militar (1726) y se aplicó la contribución del catastro.

Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII se dio un notable incremento demográfico, se construyeron algunas pequeñas fábricas, aumentó el número de obradores artesanos, los agricultores cultivaron más tierras y las ferias y los mercados volvieron a prosperar. La tranquilidad y la paz no fueron muy duraderas. La revolución del país vecino comportó la declaración de guerra por parte del rey Carlos IV (1792) y muchas tropas pasaron por la villa pidiendo carros y animales. Cuando en 1802 la alianza franco declaró la guerra a Inglaterra, la villa fue un lugar de estancia de batallones y compañías en su camino hacia Francia. Más tarde, el desprecio de Napoleón hacia sus aliados peninsulares obligó al pueblo a levantarse contra el ejército francés. Tàrrega, de acuerdo con la Junta de Defensa de Lleid , envió a su somatén a diversos lugares. También se enviaron hombres y dinero en la preparación defensiva de Lleida. En abril de 1810, el ejército francés con siete mil u ocho mil hombres entró en Tàrrega y lo requisó todo. La villa tuvo que sufrir todo tipo de abusos y expolios hasta el mes de febrero del 1814. Posteriormente, todavía, la villa tuvo que sufrir las tensiones entre liberales y absolutistas y las acciones violentas de la primera guerra Carlista (1833-40), y, debido a esta, la inseguridad posterior en los caminos.

La inestabilidad política del liberalismo y del sexenio revolucionario dejó la villa sin ambiciones ni iniciativas. En 1874 las lluvias torrenciales desbordaron el río Ondara y arrasaron todas las edificaciones aisladas de los huertos y los molinos de la zona del Reguer, las del arrabal de Sant Agustí y muchas de las calles de Sant Agustí, de Ballesters, de Migdía, de Luis Folquet, de les Sitges, de la Font, del Estudi y de las Piques.

En este contexto de finales del siglo XIX, sin embargo, también sucedieron otros acontecimientos que fueron positivos para Tàrrega: En 1860 se inauguró la línea de ferrocarril, en 1876 se instaló el telégrafo, en 1884 comenzó su labor docente la Escuela Pia y en ese mismo año Tàrrega pasó de ser villa a tener el título real de ciudad, concedido el 22 de octubre por Alfonso XII.

La ciudad logró superar su estructura rural a partir de 1900. Una parte del empresariado apostó por el abastecimiento de bienes de producción y de consumo en todo el Pirineo leridano, cubriendo la extraordinaria petición de las construcciones hidroeléctricas sobre el Noguera Pallaresa. El incremento económico de la ciudad se reflejó en el crecimiento social y en el desarrollo urbano. La polarización social se convirtió en obvia. Entre 1901 y 1919 se registraron en la ciudad quince asociaciones obreras, entre las que cabe destacar la Agrupación Obrera comandada por Francesc Mateu. Este personaje, inicialmente próximo a la UGT, evolucionó hacia el anarquismo comunista y en 1920 sustituyó el nombre de la Agrupación por el de Sindicato de Trabajadores. Paralelamente a esta existencia de instituciones político hubo un florecimiento de instituciones culturales y vinculadas al ocio.

Desde el punto de vista político, el pragmatismo y el utilitarismo ciudadano exigió todos los esfuerzos y se aplaude exclusivamente aquellas decisiones públicas que, desde el principio, podían beneficiar a la población. El conservadurismo político, en la fluctuación política de la época, fue el denominador común. Las elecciones municipales de 1931 fueron ganadas por la candidatura popular, mientras que en la convocatoria de elecciones generales a cortes constituyentes se llevó el triunfo el partido de Francesc Macià. También recibió amplio apoyo el plebiscito a favor del Estatuto de Núria. A partir de este momento en todas las convocatorias obtuvo mayoría la alternativa cercana a la Liga de Cataluña. Esto quizás favoreció los radicalismos políticos de octubre de 1934 y los graves problemas municipales que ocurrieron entre mayo y junio de 1936.

La guerra civil de 1936-39 conmocionó la vida ciudadana. A pesar de los esfuerzos iniciales del presidente del Comité Local para evitar la persecución de personas y la destrucción de edificios y símbolos religiosos, fue imparable el arrebato revolucionario que se manifestaba en todo el país. La alcaldía de Josep Devant (ERC), a pesar de haber acusar la inestabilidad obvia del momento, intentó adaptarse a las circunstancias de la guerra.

La comarca fue muy castigada por los bombardeos y las destrucciones. Tàrrega quedó sin alimentos, sin vehículos, ruinas y con graves problemas alimentarios. Los racionamientos, los desescombros de calles y plazas, las reconstrucciones particulares y municipales y la reanudación de la economía canalizaron los esfuerzos colectivos durante un buen número de años.

 

A partir de la década de 1960 y hasta el año 1975 la ciudad experimentó un gran crecimiento en todos los sentidos. En estos últimos años, Tàrrega ha ido asumiendo el reto del cambio político y la ciudad ha sido transformada al promocionar su vocación comercial y cultural.