BALAGUER



AYUNTAMIENTO DE BALAGUER


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BALAGUER

 

 

 

Población: 16.779 habitantes

Extensión : 57 km2

Coordenadas UTM : 3178 x 46291 y

Municipio y cabeza de comarca de la Noguera , situado al pie de los últimos pliegos subpirenaica.

 

Situación y presentación

 

Balaguer ha sido siempre en el tiempo la cabeza de los Aspres y en la actualidad lo es de la comarca de la Noguera. El municipio de Balaguer, a ambos lados del Segre, tiene una extensión de 57,32 kms cuadrados, linda con el municipio de Menàrguens (SW) y , a poniente del Mormur (329 m) y de la partida de la Fuliola, con el de Castelló de Farfanya (W). A tramontana la divisoria, por la Garriga, separa el término del enclave de Gerb, perteneciente a Os de Balaguer. A levante linda con la Sentiu de Sió y con Vallfogona de Balaguer y el SE con Térmens. El enclave de Flix, a levante del territorio principal del municipio, colindante con la Sentiu de Sió (W) , Camarasa (sólo por un punto, al N), Cubells (E) y Bellcaire d' Urgell (S).

El término incluye una serie de terrazas aluviales entre el río de Farfanya (límite SW con Menàrguens) y el Segre, en el extremo septentrional de la llanura regada, hasta el sector inferior de la Ribera de Sió. El canal de Urgell riega una pequeña parte de la zona y el resto del territorio aprovecha las aguas de las acequias , algunas de las cuales son de origen preislámico, como la del Cup, a la derecha del Segre, y la de Montfar, a la izquierda .

La central hidroeléctrica del Segre, con 7.440 kW de potencia, fue inaugurada en 1960 y parte de las instalaciones están ya dentro del término municipal de Térmens; toma el agua del Segre en el repartidor de Balaguer, entre Llorenç y Balaguer, y el canal continúa después hacia las centrales de Térmens y Lleida.

El municipio comprende la ciudad de Balaguer, cabeza de municipio y de la comarca de la Noguera. También incluye la casería de Flix, en el enclave homónimo, la iglesia de Sant Miquel del Corb, al despoblado de la Pobla del Corb, los restos del monasterio cisterciense de las Franqueses, el antiguo hostal de la Torre de Noguers y el lugar donde estuvo el convento trinitario de las Parrelles. Balaguer es, sin embargo, el único núcleo de población agrupada del municipio. Algunas de las partidas del término son el Pardal, la Saïdeta, la Plana del Corb, Baronsell, Bonany, Campllong, Canals, el Coll del Portell, la Coma dels Lliris, Comes Mitjanes, el Corb, la Quadra, la Codosa, las Esparrelles, la Garriga, la Horta de Dalt, la Horta de Baix, la Juncosa , el Molí del Comte, el Parc del Real, las Partialles , el Pla de Santa Maria, El Prat, la Primera Marrada, el Reguant, Ripoll, el Sant Crist, la Segona Marrada, Torrebella y Vallimés En el municipio de Balaguer confluyen las principales vías de comunicación de la comarca, como la C-12 de Amposta a Àger, la C-13 de Lleida a Esterri d'Àneu, la C -26 de Alfarràs a Olot, y la C-53 de Tàrrega a Balaguer. Otras carreteras menores son las que se dirigen a Albesa, a Camarasa o a las Avellanes. Balaguer tiene también estación ferroviaria, donde paran los trenes que van de Lleida a la Pobla de Segur.

 

la población

 

Los primeros datos que se tienen sobre la población de Balaguer (Balaguerins) se remontan al siglo XIV, concretamente el censo de 1378, que asignaba 344 habitantes. Ya entonces el número de fuegos de Balaguer era más elevado que en el resto de la Noguera. En el censo de 1553, a pesar del tiempo transcurrido, la evolución de la población había sido muy escasa, ya que sólo hay figuraban 369 fuegos. El escaso dinamismo de la población continuó durante todo el siglo XVII, lo que se constata en 1718, cuando el censo, por primera vez expresado en habitantes, le otorga unos 1.620 habitantes. Durante esta centuria, y siguiendo una tendencia habitual en la mayor parte del las comarcas de Cataluña, se produjo un incremento importante de población, que en 1787 ya alcanzaba los 3.802 h. Este crecimiento se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX, a pesar del paso de guerras como la del Francés o la primera guerra Carlista. En 1830 Balaguer tenía 4000 habitantes, 4.642 en 1842, mientras que en 1857 alcanzó la cifra más elevada del siglo, con 5.368 h. Durante el resto del siglo se produjo un estancamiento demográfico, que llegó hasta acabada la Guerra Civil de 1936-39, ya en el siglo XX. A partir de los años cuarenta se inició la reanudación, a la que contribuye, a partir de los años cincuenta, un crecimiento que tenía sus raíces en una industrialización incipiente y en un incremento progresivo de la despoblación rural, en beneficio de los centros industriales y de servicios próximos. En 1950 Balaguer tenía 6.469 habitantes, 8.342 h en 1960 y 11.676 h en 1970. Desde entonces, el crecimiento fue más moderado: 12.166 h en 1975, 12.585 h en 1981, 13.096 h el 1986. el censo de 1991 marcó una inflexión ligeramente negativa (13.037 h), si bien posteriormente se recuperó, con algunas oscilaciones, y se alcanzaron los 13.172 h en 1999 y 15.281 habitantes en 2005.

 

La economía

 

La agricultura y la ganadería

Las actividades agrarias han tenido un peso específico en la economía de Balaguer, en la que sin embargo el sector de servicios desempeña el papel principal. Antes de la inauguración del canal de Urgell, que transformó la agricultura de la zona, Balaguer producía cáñamo, que era muy apreciado y era transformado en la misma ciudad (ya habla Madoz, en el siglo XIX, y Ceferí Rocafort, a inicios del siglo XX, añade que había dos fábricas de rastrillar cáñamo), y también trigo, cebada, aceite, vino, frutas y algunos productos de huerta. La construcción de dicho canal, pero, favoreció que gradualmente se fuera dedicando más extensión a los frutales y el forraje.

El principal sector agrícola es el representado por los cultivos de secano, que se encuentran principalmente en la derecha del Segre. El regadío , mucho más rentable que el secano en cuanto a la cantidad de hectáreas que se precisa para obtener beneficios, se encuentra fundamentalmente la izquierda del Segre, en un territorio mucho más parcelado. La construcción del canal de Algerri-Balaguer, supone el incremento de las tierras de regadío en detrimento de las de secano. En conjunto, los cultivos más extendidos son los cereales (cebada, maíz, trigo), aunque también son destacables el forraje (alfalfa), la fruta dulce (manzanos, perales), el almendro, el olivo y las hortalizas. Quedan pocas hectáreas de patatas y vid.

Las aves de corral y el porcino, que experimentaron un claro incremento entre las décadas de 1980 y 1990, junto con el bovino y el ovino son los subsectores ganaderos dominantes. Las granjas existentes en Balaguer son principalmente avicolas. La actividad del porcino se ha orientado en los últimos años en el engorde de cerdos para consumo. Hay también cría de conejos.

 

la industria

 

En Balaguer, la industria ha tenido un desarrollo relativamente moderno. Hacia mediados del siglo XIX Pascual Madoz lamentaba que, a pesar de que el lugar era muy adecuado para el establecimiento de fábricas textiles (que habrían podido aprovechar los saltos del río), no había ninguna. A principios del siglo XX, Ceferí Rocafort mencionaba las industrias que había: varias alpargaterías, fábricas de harina, de aguardiente, de alcohol, aserraderos, de rastrillar cáñamo, de gaseosas, de jabón y almazaras. Así pues, la escasa industria que había en Balaguer hasta mediados del siglo XIX se basaba fundamentalmente en la transformación de los productos del sector primario. La industrialización que se alejaba de la base transformadora agrícola comenzó a aparecer a partir de la década de 1960, debido principalmente a la existencia de una mano de obra económica. Esto hizo que el tejido industrial se diversificara mucho más que en el resto de la comarca y que las industrias transformadoras agrarias fueran un sector más de una base industrial que se presentaba variada y sin la presencia de un sector verdaderamente influyente. Las industrias tradicionales (zapatillas, jabón) desaparecieron gradualmente.

El principal sector industrial había sido el papelero. Esta preponderancia era dada casi exclusivamente por una única empresa (Impacsa), creada en 1956 y cerrada en 1993. Son importantes todavía las industrias agroalimentarias (fabricación de zumos, piensos, productos de panadería, etc.) Que transforman los productos agrarios. Cabe mencionar, entre otros, la Cooperativa Comarcal Sant Isidre de Balaguer. En la ciudad hay, además, una buena presencia de empresas dedicadas a la confección. Otros sectores son el de la madera, de la construcción (tejerías, cementos), del metal, o el de la producción de energía eléctrica, con la central hidroeléctrica del Segre, inaugurada en 1960, que tiene parte de las instalaciones dentro el municipio de Térmens.

En 1985 Balaguer fue considerada como Zona de Urgente Reindustrialización, por lo que se ofrecieron incentivos a las empresas para que se instalaran, como por ejemplo la ampliación del suelo industrial. Esta fue la finalidad que persiguió el polígono industrial de Campllong, actuación iniciada en 1986. Este polígono, que ha sido ampliado, se encuentra situado al SE del casco urbano de Balaguer.

 

El comercio y los servicios

 

La importancia del sector terciario en Balaguer viene determinada por su papel como cabeza comarcal y la centralización comercial y de servicios que se ha ido produciendo a lo largo del tiempo. Los servicios ocupan la mayor parte de la población y parece que el sector tiende a afianzarse. Balaguer es el principal centro de comercio y de servicios de la comarca y concentra buena parte de los establecimientos comerciales mayoristas del sector primario.

La ciudad, que dispone de edificio de mercado municipal, conserva el antiguo mercado semanal de los sábados, que se celebra en la plaza del Mercadal. Este mercado es el más importante de los que se hacen a pie de montaña en la Catalunya occidental desde los lejanos años medievales. Balaguer es un centro de subárea comercial dentro del área de Lleida. Su pujanza se debe a que se encuentra en un cruce de siete caminos: las carreteras hacia Lleida, Corbins, Alfarràs, Camarasa, Tremp, Valle de Aran, Puigcerdà , Agramunt y Tàrrega. Los miércoles de los meses de verano son los comerciantes del casco antiguo de Balaguer los que sacan las paradas en la calle.

En cuanto a Ferias, cabe destacar la Feria de Balaguer, que se celebra el último fin de semana de abril o primer fin de semana de mayo y es la única que pervive de las antiguas ferias que se habían hecho la población: la de Carnaval, la de Sant Isidre, de la que es heredera, la de Septiembre o de los Enamorados y la de Santa Llucia (aún permanece, sin embargo, la tradicional venta de productos de Navidad por estas fechas). Muy diversificada, la Feria de Balaguer suele presentar anualmente diferentes salones monográficos. Dentro del Salón de alimentación ha tomado mucho empuje la Muestra Nacional de Coques de Samfaina y de Recapte, uno de los productos gastronómicos típicos de la comarca de la Noguera. Cabe destacar, también, las ferias Expoauto y Antiquària en marzo.

En cuanto a servicios sanitarios, hay un centro de atención primaria (CAP) y el hospital (Centro Sociosanitario de Balaguer). En cuanto a la enseñanza, Balaguer concentra una buena parte del alumnado de la comarca. La enseñanza está cubierta hasta el bachillerato y los ciclos formativos, y se dispone además de centros de enseñanza especializada (música, artes plásticas, educación especial).

En cuanto al turismo, éste no ha tenido un desarrollo demasiado significativo en la ciudad, pero ésta dispone de oferta hotelera.

 

La ciudad de Balaguer

morfología urbana

 

La ciudad de Balaguer (233 m), situada a las orillas del Segre. Por su situación, 28 km río arriba de Lleida, y a una altura similar, donde termina la última repisa de la sierra del Montsec, ha estado siempre dispuesta para acoger cualquier movimiento humano, como avanzada de los Pirineos para la repoblación de la Catalunya Nova, tanto los años posteriores a la conquista cristiana como después de las crisis epidémicas de los siglos XI y XV, o bien en la pérdida de población de los desastres de 1640 y de 1707, incluso la del trienio de 1936-39.

El casco antiguo, alargado entre el Segre y la muralla de la ciudad medieval, está al pie de una de las terrazas cuaternarias de la derecha del Segre, coronada por las iglesias de Santa María y del Sant Crist, y por los vestigios del Castell Fermós. Se conserva el Mercadal, plaza porticada y el punto más céntrico de la ciudad donde está la casa de la ciudad, los locales de ocio principales, las instalaciones bancarias más importantes y donde se celebra el mercado semanal. Se conservan también otras calles y plazas porticadas , en el interior de la muralla de la época de los condes, pero durante la Guerra Civil de 1936-39 desapareció el antiguo hospital, edificado en 1480 y reformado en el siglo XVIII. La calle del Pont, con porches sobre el Segre, es otro rincón destacado de la ciudad. De esta parte antigua destacan la calle Major, que llega hasta el Mercadal, y los del Miracle y de Avall. Bajo la muralla está la calle de las Eras y, a mediodía de este, el del Barri Nou. El de Santa María lleva a la colegiata. Otra calle es la avenida de Pere el Cerimonios.

En el otro lado, la orilla del río ha sido ajardinada y urbanizada. La ciudad moderna, formada después de la década de 1950, está en el margen izquierdo del río, entre la avenida del Pont, reconstruido tras la Guerra Civil de 1936-39, y el otro puente nuevo que va a la estación del ferrocarril. Las calles son anchas y de trazado recto, bien diferentes de los de la ciudad antigua, que son de trazado irregular, estrechas y con pequeñas plazas (de Sant Salvador, del Pou, de Sant Jaume).

La iglesia parroquial y antigua colegiata de Santa María, en lo alto de la ladera, es de estilo gótico . Fue iniciado en 1351 y para su obra el rey Pere el Cerimonios, que era conde de Urgell y nacido en Balaguer, donó 30.000 sueldos barceloneses. La iglesia, sin embargo, que podríamos llamar Santa María Major, tardo muchos años en terminarse (por causa de la crisis que ocasionó la destrucción del condado de Urgell y la revancha aniquiladora de los Trastámara). El 5 de agosto de 1413 el conde Jaume I de Urgell se reunió con sus partidarios para deliberar sobre las medidas a tomar ante el asedio. La obra no fue consagrada hasta 1558, pero no se trasladó la parroquia hasta el 1575. En 1836 fue convertida en cuartel y posteriormente en prisión y depósito municipal y en 1881 fue restaurada al culto. En 1923 volvió a usarse como cárcel y otra vez en el período bélico de 1936-39. La iglesia, con una amplia nave con ábside poligonal y capillas entre los contrafuertes laterales, está cubierta con bóveda estrellada. El campanario es una torre poligonal con una escalera interior de caracol. Es un magnífico mirador de la comarca. En 1936 se perdieron todos los tesoros artísticos que conservaba, unos retablos de piedra de la escuela leridana (como los de Albesa y Castelló de Farfanya) y el altar mayor renacentista, con pinturas sobre tabla de influencia italiana.

Las funciones de parroquia habían sido, desde el 1351 hasta el 1575, en la iglesia de Sant Salvador. De origen románico, había sucedido a la mezquita de Avimoni; fue incendiada y destruida en 1936 y hoy en su lugar hay una plaza con restos de aquella antigua mezquita.

La iglesia del Miracle, que fue parroquia entre los años 1835 y 1840, anteriormente había sido sinagoga. Según la tradición, la imagen que se veneraba en la iglesia fue encontrada por una mora mientras cavaba el huerto. Este templo, de estilo barroco, fue construido entre el 1699 y el 1705, fue muy rehecho en 1897 y 1936 perdió un bello retablo gótico que conservaba, de finales del siglo XV y de la escuela de Francesc Solives.

El convento de los carmelitas descalzos se estableció en la ciudad en 1678 y su iglesia de Santa Teresa, después dedicada a Sant Josep, fue construida entre los años 1682 y 1704. Desde 1840 hasta 1881 fue parroquia, sucesora de la del Miracle.

El convento de Sant Domènec últimamente mencionado como Sant Domènec, está situado a la izquierda del Segre, está junto en la cabeza de puente de la ciudad. Los dominicos residieron desde 1323 hasta 1835. El convento fue erigido por el mandamiento en testamento (1314) del conde Ermengol X de Urgel. Se cree que la iglesia fue edificada entre 1323 y 1350, pero en 1387 la vuelta aún no estaba construida. La iglesia es de estilo gótico y tiene una nave con un ábside pentagonal. La fachada fue reconstruida en 1716, parece que debido a alguna destrucción sufrida por la nave, que desde esta circunstancia quedó más corta. El convento tiene un magnífico claustro gótico, parecido al de San Francisco de Mallorca. La afirmación según la cual el claustro procedía del castillo es totalmente carente de fundamento. Después de la exclaustración, el convento fue convertido en hospital. Del 1862 al 1868 se instalaron los jesuitas. En 1881 el viejo convento fue adquirido por los franciscanos, que han restaurado el edificio y permanecen todavía. Los franciscanos ya residían en Balaguer en 1372 en un convento probablemente junto a Santa Maria d’Almatà, que fue derribado durante el sitio del 1413. Por bula papal del 1443 se construyó de nuevo el convento de Santa María de Jesús en el lugar conocido hoy por Sant Francesc. En la guerra dels Segadors el convento fue destruido y los frailes se trasladaron a una casa cerca de la iglesia del Miracle, donde celebraban los oficios. A mediados del siglo XVII volvieron a su convento, que habían reconstruido . En el siglo XVII vivían en un convento barroco de principios de la centuria situado en la orilla derecha del río.

A tramontana de la ciudad está el Pla d’Almatà o del Real, actualmente un parque público, donde está el Castell Formós y, más al norte, el santuario del Sant Crist de Balaguer. El Castell Formós es el antiguo castillo de los condes de Urgell, del que sólo se conservan algunos restos, ya que fue destruido en el asedio del 1413, en la guerra de Jaume I d’Urgell contra Fernando I el de Antequera. El lugar, sin embargo, ya estaba fortificado probablemente desde el Bajo Imperio. Posteriormente, durante la dominación arábiga la fortificación también fue ocupada y se denominó alcázar o suda. Durante los años cincuenta del siglo XX excavaron varios especialistas: Ocaña Jiménez, Díez Coronel, después de unos trabajos de consolidación. Aparecieron yeserías árabes y mudéjares, de una riqueza decorativa comparable al alcázar de Málaga y a la Aljafería de Zaragoza. En excavaciones realizadas posteriormente se ha descubierto que, con anterioridad a la edificación del primer castillo , en el mismo lugar hubo viviendas islámicas. Se conservan largos paños de muralla de tapia y torres labradas con sillares, de diversas épocas. A mediados del siglo XVII el castillo era un polvorín. Francisco de Zamora (1788) se refiere a los restos del Castillo Hermoso, " cuya mayor parte parece de tiempo muy anterior a los moros, pues está hecho de grandes piedras sillares en muchas partes, sino hay alguna y puestas por la parte de adentro rudamente". En 1905 se construyó un depósito de agua potable.

En el Pla d’Almatá, desde la época califal albergó la Mezquita Mayor de la ciudad y, al mismo tiempo, una comunidad cristiana o mozárabe. La antigua mezquita fue posteriormente (1106) convertida en iglesia bajo el nombre de Santa María d’Almatá, que fue la primera parroquia de la ciudad. El 1351, al alzarse el nuevo templo parroquial de Santa María Major en el otro lada del barranco de la Suda de Almatá, se convirtió en capilla de un monasterio de clarisas, parece que a requerimiento del conde Jaume I hijo del Cerimonios. En 1626, después de dos siglos de decadencia, el monasterio fue repoblado de clarisas de la Observancia; se amplió la antigua iglesia y trasladó al altar mayor una imagen de talla conocido como el Sant Crist de Balaguer, muy venerada. La actual, sin embargo, no es la imagen original, sino una copia de la anterior que, salvo un trocito de pie, fue quemada al principio de la Guerra Civil de 1936-39. La nueva imagen, colocada en el mismo lugar en 1947, sólo tiene de la antigua este pequeño trocito. La imagen antigua era probablemente del siglo XVI, de tradición gótica, y fue realizada con un gran expresionismo. Desde entonces, la iglesia se convirtió en santuario del Sant Crist de Balaguer. La iglesia, que sufrió daños en 1711, fue reconstruida en 1787 y, si bien las religiosas tuvieron que abandonar el convento en 1835, regresaron en 1867. El segundo decenio del siglo XX se reconstruyó el santuario en la forma actual y el Crist también ha sido restaurado. Francisco de Zamora, que visitó la ciudad en la segunda mitad del siglo XVIII, cuenta que en la iglesia también se veneraba la Virgen d’Almatá, "que se supone la llevaban los condes (de Urgel) cuando iban a la guerra".

 

La cultura y el folclore

 

La ciudad es la sede de varias entidades de carácter cultural, recreativo, folclórico y deportivo, entre las que cabe mencionar por su actividad el Centre d’Estudis de la Noguera, que impulsa estudios de tipo general sobre la comarca, y también para su antigüedad Orfeó Balaguerí entidad fundada en 1921, y el Centre Excursionista de Balaguer, fundado en 1929, con una amplia variedad de secciones de montaña.

Balaguer dispone, desde 1987, del Museo Comarcal de la Noguera, instalado en el casco antiguo de la ciudad, es un edificio de nueva planta inaugurado en 1995; se exponen piezas de arqueología, arte y ciencias naturales de la comarca. También se encuentra en la ciudad el Archivo Histórico Comarcal de Balaguer, que contiene un valioso fondo documental, con el que se puede seguir la historia de la ciudad de Balaguer, pero también de otros lugares de la comarca. Los documentos más antiguos son de mediados del siglo XII. Destaca el Llibre de Privilegis, códice del siglo XI que recoge los privilegios otorgados por los condes. Del mismo siglo y también importante es el Libro de bandos y ordenanzas de la ciudad. Otros centros destacados son la Escuela Municipal de Música, la Biblioteca Margarida de Montferrat, la Biblioteca Domènec Carrové, la Sala de Exposiciones, la Escuela de Artes Plásticas y el Teatro Municipal. Cabe destacar la actividad del Instituto Municipal de Progreso y Cultura, que tiene su sede en el Chalet Montiu.

La Fiesta Mayor de Balaguer se celebra alrededor del 9 de noviembre y es en honor del Sant Crist, la imagen, según la leyenda que fue rescatada de las aguas por las monjas clarisas d’Almatà cuando iba en dirección contraria a la corriente del río. Entre los actos, muy numerosos, se pueden destacar la ofrenda floral al Sant Crist, el Concurso Nacional de Grupos Sardanistas, los diversos actos deportivos o el pasacalles con gigantes y cabezudos. Otras celebraciones que se realizan en Balaguer son la Fiesta de Sant Antoni en enero, Carnaval, la representación de la Pasión el Viernes Santo, la Fiesta de la Coca a finales de mayo o la serie de actos lúdicos y festivos que se hacen, sobre todo para los niños, en Navidad y Reyes y que duran todas las fiestas, dentro de las cuales no deja de celebrarse el típico mercado navideño de Santa Llucia (el fin de semana más cercano al 13 de diciembre).

Desde 1985, el primer fin de semana de julio, se organiza en Balaguer la Transegre, una carrera a través del río que consiste en recorrer los kilómetros que separan Camarasa de Balaguer mediante unos artilugios flotantes que son fabricados por cada equipo. Esta Fiesta está considerada como la Fiesta Mayor de verano y, a parte del descenso por el río va acompañada de conciertos de música y otras actuaciones festivas.

 

Otros lugares del término

 

La iglesia de San Miquel del Corb está situada en un despoblado cerca de la acequia de Menàrguens, al SW de la ciudad. La Pobla del Corb, documentada en 1558, en el primer tercio del siglo XVII ya estaba despoblada.

Santa Maria de les Franqueses era un antiguo monasterio femenino de la orden del Cister. Situado al sur de Balaguer, cerca del Segre, fue fundado en 1,186 por la condesa Dolça d’Urgell, mujer que fue de Ermengol VII. Suprimido en 1470, fue entregado a Poblet en calidad de priorato masculino y las monjas que quedaban se unieron a las de Vallverd (Tragó de Noguera). Era todavía Priorato en 1579 y Poblet lo vendió en 1700. La iglesia, de planta de cruz latina y fachada de transición del románico al gótico, tiene tres ábsides semicirculares. En la cara norte se abre un rosetón cerrada por una cruz griega y rodeada por anillos decorados con puntas de diamante, con pétalos, etc.

La Torre de Noguers era un antiguo hostal y molino de aceite; está situada en el límite de Castelló de Farfanya, cerca de la carretera de Alfarràs. Por otra parte, unos 5 km al SW de Balaguer, a mediodía del camino de Algerri se levanta el monte del Mormur o Montmur (329 m), documentado en ocasiones como Niumur. El collado de Montmur ya es citado en 1093. El 1146 Pere Arnau de Castellserres hizo una carta de donación del castillo y el término de Montmur a favor de un grupo de cuatro hombres, para que lo  reedifiquen y repoblen bajo su señorío. Estos repobladores fueron Guillem d’Ager, Joan de la Guardia o, Guillem de Rubió y Bernat Molàs. El donante poseía el lugar por donación del conde y del vizconde d’Urgell. La posesión por dichos repobladores debía ser en alodio, pero tenían que hacer guardia en el castillo, una parte del cual se quedaba el donante, así como la mitad de los diezmos. Sólo resta algún vestigio del castillo, y el pueblo que hubo desapareció con las pestes del siglo XIV. Han aparecido restos de cerámica ibérica.

Francisco de Zamora, en la segunda mitad del siglo XVIII todavía habla del antiguo convento trinitario de las Parrelles, que fue fundado hacia el 1290 en el santuario de la Virgen de las Parrelles, al noroeste de la ciudad, bajo la protección del conde Ermengol X. En 1809 los religiosos pasaron a residir en la ciudad, donde subsistieron hasta 183. Iglesia y convento fueron demolidos y las piedras aprovechadas para la nueva casa de la ciudad (1854) y otros edificios.

 

la historia

 

La prehistoria y la antigüedad

Se ha querido identificar el topónimo Balaguer, de origen prerromano, con la ciudad de Bargussi, citada entre los pueblos ibéricos por Tito Livio y Ptolomeo. Esta identificación, sin embargo, no es aceptable. Desde mediados del siglo IX, que está documentado por primera vez, el lugar se ha llamado siempre Balaguer, opinión que también es la de Joan Coromines.

Es indudable que la ciudad ya existía durante las dominaciones romana y visigótica. Se han recogido en el Castell Formós fragmentos de terra sigillata romana, además de que está el hecho de que parte de las fortificaciones fueron construidas en los siglos II y IV. Duran i Sanpere atribuye el origen de la importancia militar y comercial de Balaguer a un puente, vigilado por un castillo que llegó a ser palacio de residencia, tal vez romana, seguramente arábiga y luego condal.

 

La alta Edad Media

Ya en el siglo IX Balaguer se presenta en poder de los musulmanes, aunque se mantiene una importante comunidad cristiana. Pere Sanahuja menciona el escrito de Amonio  (864), según el cual unos monjes de Albi (Languedoc), haciendo ruta desde Zaragoza a Francia, hicieron parada en Balagium, cerca del Segre, y de ahí prosiguieron el viaje hacia el castillo de Berga. Según Abu -Ahmad Ibn, uno de los grandes historiadores árabes, la grandeza del alcázar o alcazaba de Balaguer se inició en tiempos de los Banu -Qasi. Dice que el castillo fue construido el 877 por el valí Llop ibn Ahmad, señor de Lérida, quince años después de que se edificara la suda de esta ciudad. Un manuscrito de la mezquita de Túnez, del 1003, habla de la batalla de Albesa, cerca de Balagué, escrito así, sin la r final.

La historia documentada de Balaguer comienza, pues, con la dinastía mencionada de los Banu -Qasi . Un texto de Al'Udrı notifica que Muhammad Ibn Llop, que el 897 hirió de muerte Guifré el Pilós, hacia mayo del 922 asediaba los castillos de Monzón, Balagay o Balaguer y Barbastro, ciudades de la antigua Ilergècia, en las afueras de titularidad , como suelen decir los documentos de la época. Entonces, los castillos y las villas más importantes del distrito oriental de la Frontera Superior musulmana estaban en rebelión constante. El 927 los habitantes de Balaguer se levantaron de nuevo contra Llop, que murió dos años más tarde. Aún así, Balaguer permanecerá en la órbita de los Banu -Hu d de Lleida. Durante la dominación sarracena, en Balaguer persistirá una comunidad mozárabe hasta la conquista cristiana.

La ciudad y la suda de Balaguer, rodeadas de una línea de castillos poderosos alzados por los moros contra los cristianos de Francia, no se rendirán cuando aparecerá por Áspres, desde Montclús a Montmagastre, Noguera abajo, la figura insigne de Arnau Mir de Tost, una vez había consolidado sus posesiones en el Valle d’Àger. Fue Guerau (II) de Cabrera, nieto de aquel personaje, a quien el conde Ermengol V había encomendado el gobierno del condado de Urgell, que en 1097 se atrevió a atacar la poderosa fortaleza de Balaguer y que la conquistó fugazmente al fin del 1100 o a principios del 1101. la conquista definitiva, sin embargo, no será realidad hasta el 1105, durante la minoría de edad de Ermengol VI. Intervinieron Pedro Ansúrez, Ramon Berenguer II de Barcelona y el mencionado Guerau de Cabrera, que comandaba el ejército condal. En septiembre de dicho año, la suda y la ciudad son incorporados definitivamente en el condado de Barcelona. El conde de Urgell restaría feudatario del de Barcelona, por las tenencias que recibió, y el vizconde d’Àger obtuvo una parte de la ciudad y un derecho a la suda que, bajo el nombre de Castell Formás, se convertiría en residencia de los condes de Urgell. El 7 de junio de 1111 el conde Ermengol VI con el consentimiento de su tutor, el vizconde Guerau Ponç, dio en feudo a la catedral de Urgell y al obispo Ot la cuarta parte de la suda de Balaguer. La ciudad y sus términos fueron incorporados a la diócesis de Urgell. También fueron beneficiarios de las antiguas mezquitas, la iglesia de Solsona y los monasterios de Tavèrnoles y de Ponts.

Según Pere Sanahuja, la ciudad de Balaguer en ser conquistada disponía de tres castillos: el alcázar situado dentro de la fortaleza de la suda, l’Alcorassa, que defendía el paso del Segre, y la Gerundella un poco más abajo, como una cuirassola respecto del río. Los tres castillos se comunicaban por altas torres y murallas, que descendían hasta la plaza mayor, que en el siglo XI será llamada Mercadal. De la explotación de las alcabalas del puente, también se beneficiaron los templarios (1148) y los hospitalarios (1152) por donaciones de los nuevos señores, además del derecho de construir molinos en el caudal del río y de las acequias que ya en tiempo de los árabes conducían el agua a los huertos inmediatos. De las que fueron construidas por los sarracenos se puede mencionar la del Cup, que parte de Gerb, a la derecha del Segre, y llega hasta Menàrguens (con una función similar a la acequia de Alcarràs en Lleida), y en el margen izquierdo hay otra, que en 1118 pasaba por la partida de Montfavar o Montfar, que realiza igual función que la acequia de Torres en Lleida. Pere Sanahuja menciona también los baños árabes (1102), los muros que rodeaban la ciudad de la meseta, torres , albergues, tiendas, obradores, hornos, molinos y prados, y localiza el cementerio de los musulmanes (1172  y también algunas mezquitas.

La repoblación de Balaguer y sus términos fue laboriosa, dificultada por la amenaza persistente de los moros de Lérida, reforzados aquellos años por los almorávides. El primer intento fue obra del vizconde Guerau (II) de Cabrera, que el 13 de abril de 1106 subinfeudo a Arnau Berenguer d’Anglesola sus derechos sobre la suda balaguerense y la cuarta parte de la ciudad que le correspondía en dominio, por el establecimiento en la ciudad y el término de repobladores agricultores, artesanos, mercaderes, caballeros, judíos, francos y moros. También preconizó la construcción de molinos, tiendas y varios caserones. Otro intento fue el de febrero de 1113, con algunas concesiones al obispo de Urgell y Bernat Eixard, que prometió establecerse en la ciudad, con diez caballeros más, los cuales fueron ofrecidas dos parcelas de terreno.

Sin embargo, las verdaderas cartas de población fueron otorgadas en tiempo de Ermengol VI, la primera (1118), y en el de su hijo , Ermengol VII, la segunda (1174). De ambas cartas se deduce la presencia de los primeros repobladores, procedentes en gran parte de los valles de Àger y de Meià. A continuación acudieron a Balaguer gente de la Catalunya Vella, de la Ribagorza, Gascuña, del Languedoc y de otros lugares. No hay que olvidar que en pleno siglo XII, a partir de la conquista de Lleida, comenzaron las peregrinaciones a Santiago de Compostela. Algunos, en particular los gascones, al retornar, o sin ir, se quedaban. Por la carta de 1118, las tierras y los poblados a ambos lados del Segre fueron otorgados en plena propiedad a quienes lo habitaban. El documento, además de estar firmado por Ermengol VI, lo fue por el vizconde Guerau Ponç de Cabrera y por Ot, obispo de Urgell. Los beneficiarios que poseían la tierra en alodio eran los Guadal , Guirt, Bernat, Fortés, Isarn, Mir  Arnau, Raüll, Cradan, Rainer, Aton, Guitard, Guerrer, Sabater, Corbí, Cuguç, Gerum, Guillem, Pere, Sinfred, Maiol, Amer, Selva, Company y Artal. La carta otorgada por Ermengol VI y Dolça d’Urgell (1174) es una ampliación de las concesiones anteriores y se observa una notoria influencia de la que Ramon Berenguer I (1150) otorgó a la ciudad de Lleida. Aunque , dichos derechos fueron confirmados y aumentados por el conde-rey Pere el Católic y la condesa Elvira de Subirats, viuda de Ermengol VII y tutora de su hija Aurembiaix de Urgell. Esta carta, además de establecer el mercado de los sábados y la Feria de Sant Bartomeu, declara los de Balaguer libres en las causas de justicia de las pruebas del hierro candente y del agua caliente y fría, y les confirma la remisión de los malos usos. Otra carta confirmatoria con fecha del 1231 fue entregada por la donación que hizo a Balaguer del infante Pedro de Portugal, esposo y sucesor de la condesa Aurembiaix de Urgell, a cambio del reino y las islas de Mallorca y Menorca. Otra, aún, fue otorgada por Jaume I en 1236, por la guerra que el rey hizo al vizconde de Cabrera debido a un convenio del 1228 por el que Aurembiaix cedía al soberano los derechos que el condado de Urgell tenía sobre las tierras y parte de la ciudad de Lleida. Sabedor Ponç de Cabrera de dicho convenio, se hizo fuerte en el castillo de Balaguer, ante el que se presentó Jaume el Conqueridor el 8 de octubre de 1228 e instaló su campamento en la cabeza de puente del Segre, donde está el convento de Sant Domènec. Según Pere Sanahuja "la condesa Aurembiaix se presentó ante Balaguer y, poniéndose en comunicación con los vecinos, los reclamó que la reconocieran como ama. Los de Balaguer, entonces, negaron la ayuda al vizconde , que al verse abandonado por todos se evadió como pudo y entró en la Orden de los Templarios".

El 16 de enero de 1242 Jaume I dio en feudo a Ponç de Cabrera la ciudad de Balaguer. Un hermano de éste, que es conocido en la historia como Ponç I d’Urgel, Àlvar de Cabrera, heredó dicho condado y de este pasó a Ermengol X (1267-1314), joven belicoso que participó en la revuelta nobiliaria de los últimos años del Conqueridor y los primeros de su sucesor, Pere II. La nobleza, comandada por Roger Bernat de Foix, se hizo fuerte en Balaguer, plaza que fue sitiada y rendida por Pere el Gran, eventos de los que se tiene un magnífico testimonio en la Crónica de Bernat Desclot. El conde Ermengol X fue hecho prisionero, como los otros nobles que se habían rebelado, y llevado a la suda de Lleida. Para obtener la libertad y la restitución del condado, Ermengol d’Urgell se tuvo que hacer vasallo del rey.

 

La baja edad media

Tras la muerte de Ermengol de Urgell, el condado pasó a su sobrina Teresa de Entenza, que en 1314 se casó con el infante Alfons, futuro rey Alfons II el Benigne. El condado pasó posteriormente a su hijo Jaume I d’Urgell, hermano de Pere el Cerimonioso, a Pere I d’Urgell y Jaume II “el Dissortat” y fue suprimido a raíz de la destitución y encarcelamiento de este su último titular (1411). A la caída y la desaparición del condado de Urgell, que significó la ruina del poder y de la pujanza de Balaguer, contribuyó en parte la Paeria de Lleida. Al comenzar el segundo decenio del siglo XV, se inició una pugna entre los concejales de Lleida y el conde Jaume d’Urgel, que pretendía el sóleo de Aragón en contra de su rival Fernando el de Antequera. El árbitro de aquella política digamos antijaumista era el concejal jefe, Antoni de Montsuar, señor de Torregrossa. Los concejales de Lleida, el 10 de julio de 1410, en respuesta a una carta de Jaume d’Urgel por la que les pedía que se adhirieran a su causa, exponían : " Nos tenemos que hacer en dicho Feyt, esto que por derecho recomendado tanto como nuestra fe e lealtad exigirá continuando, si a Dios plazca, en esto e en otros asuntos nuestra naturaleza e fealtat acostumbradas", neutralidad que no era sincera, ya que la rivalidad entre Lleida y el conde de Urgell era muy antigua. Venía, al menos, del tiempo de la condesa Aurembiaix y se acentuó a partir de 1396 cuando la Paeria de Lleida adquirió el marquesado de Camarasa, cuyas tierras codiciaban los últimos condes de Urgell y habían sido cuestión de litigio entre ambos poderes. El autor anónimo de “El fin del conde de Urgell” se hizo eco de esta rivalidad cuando escribió: "También de los Payer de Lérida, quienes habían emprendido lo que habían podido que el conde no hubiera lo reino, y que permaneciera destruido, como, por causa de la vicinitat que con él habían, todo día eran con él en pleitos e en enfractes y grandes cuestiones por razon de la jurisdicción, e reduptava mucho que si el conde fuera rey no se quisiera reivindicar".

Antoni de Montsuar y los paers de la Paeria de Lleida obraron con prudencia. Si la oligarquía municipal seguía una política antiurgellesa, en cambio, dentro de la ciudad, el conde Jaume tenía un buen número de partidarios, cuyo jefe era el mismo obispo de Lleida, Pere de Cardona, hijo de Hug (II Folc de Cardona). Otros partidarios suyos fueron los ciudadanos Bernat de Torremorell, Berenguer de Fluvià y Samsó de Navès. La Paeria vigilaba el obispo; se le seguía por todas partes; no daba un paso que no fueran sabedores los prohombres que el consejo general había asignado para este asunto. Del servicio de información cuidaba Antoni de Montsuar. Este, el 13 de julio de 1411, recibió una notificación de los paers, según la cual los partidarios leridanos del conde de Urgell debían celebrar una reunión, pero no sabían cuándo ni dónde, y le rogaban que les mandase un hombre de confianza para informarles. El 7 de agosto le volvían a escribir y le anunciaban la ida del prelado a Agramunt para entrevistarse con el mismo conde de Urgell, entonces residente en la villa del Sió. El obispo de Cardona fingió, para poder despistar, que se trasladaba a Bellpuig, de donde era oriundo.

En junio de 1412, dos meses después de que los compromisarios de Caspe eligieron Fernando el de Antequera, Antoni de Montsuar fue elegido de nuevo concejal jefe de Lleida. Y si durante el interregno pugno veladamente contra la candidatura de Jaume d’ Urgell, ahora actuó abiertamente contra este y a favor del de Trastámara. El conde, que no aceptó la sentencia de Caspe, había emprendido algunas acciones militares secundado por sus valedores de Lleida, que se habían comprometido a entregarle la ciudad y tal vez lo habrían logrado si no hubiera sido sometida a una estrecha vigilancia, y a que la masa popular sentía simpatía por el conde. La Paeria de Lleida no sólo guardó la ciudad, sino también las villas y los castillos vecinos. Es ejemplo el caso citado por Monfar, que un grupo de tropa comandada por Francisco de Villanueva , partidario de Fernando el de Antequera, se vio perseguido por uno de Berenguer de Fluvià, adicto a Jaume d’Urgell. Si los primeros se pudieran salvar fue gracias a Antoni de Montsuar, que les abrió las puertas de la villa de Torregrossa.

A pesar de la manifiesta parcialidad de los concejales de Lleida, estos obraron misericordiosamente una vez “el Dissortat”, vencido y preso, fue conducido a la suda de Lleida el 2 de noviembre de 1413. Los paers y prohombres pidieron piedad y clemencia al monarca vencedor y todavía lo hicieron en febrero del año siguiente. Pero el vengativo Fernando no les escuchó y Jaume d’Urgell fue trasladado, tras ser encarcelado en varios otros castillos, a Xàtiva, donde murió al cabo de veinte años, olvidado de todos. Y el Castell Formós fue sometido al más duro de los saqueos. El historiador Jerónimo Zurita describe el destino de aquel alcázar que, muy fuerte de obra, suntuoso y con sus torres una de las cuales dominaba la ciudad, quedó todo destruido y dañado. Las señorías, las rentas y los bienes del condado fueron vendidos o repartidos entre los valedores del Trastámara. Balaguer, dice Pere Sanahuja, al extinguirse el poderoso condado de Urgell, dejó de ser la capital de sus estados y se convirtió en una ciudad sin ninguna jerarquía especial. Al morir Fernando el de Antequera (1416), Balaguer fue entregada al infante Juan de Trastámara, rey de Navarra y hermano de Alfonso el Magnánimo, al cual sucedió. El futuro rey Joan II (1458-79) tomó posesión de la ciudad, valiéndose de procuradores, en agosto del 1418.

Balaguer, ya como la ciudad más importante de la extensa diócesis de Urgell, ya como cabeza de la veguería de Balaguer, superó la crisis y disfrutó de varios años de prosperidad, que se trunca a raíz de la guerra contra Joan II (1462) ; el rey estableció su cuartel general en Balaguer, que no se levantó hasta la caída de Lleida el 6 de julio de 1464. Al morir dicho monarca, cedió la señoría de Balaguer a su hijo Fernando II y desde entonces la ciudad quedó definitivamente incorporada a la corona.

La base de la prosperidad de Balaguer partía de la carta magna de la ciudad, ya mencionada, otorgada por Ermengol VII en 1174. Las costumbres antiguas de Balaguer tenían como derecho supletorio los Usos de Barcelona, base de las Constituciones de Catalunya. Ya en la primera generación de repobladores aparecen los primeros indicios de régimen municipal y los primeros estamentos, como Lleida, los mayores (descendientes de las familias más antiguas) y los menores (los recién llegados posteriores), y avanzado el siglo XII existía ya un principio de consejo general. No hay, sin embargo, una fecha segura que indique cuando se constituyó la Paeria de Balaguer. Los paers, magistrados de la ciudad, no están documentados hasta el 131, cuando Ermengol X trató de restaurar un organismo existente con anterioridad. Por este privilegio, los jefes ediles y el consejo general (de 24 individuos) se reunían cada año el día de Sant Bartomeu (24 de agosto). El conde Jaume I (1346) dispuso como se elegirían los otros oficios más secundarios. Los paers eran cuatro y representaban los cuatro estamentos del municipio. La elección era popular, salvo el alcalde, que era nombrado por el conde de Urgell. Al principio, el consejo general se reunía en la iglesia de Sant Salvador, como en la sesión del 1313, en que se redactaron las primeras ordenanzas de la ciudad. Posteriormente dispusieron de casa propia, situada en la esquina entre la plaza del Mercadal y el Barri Nou. Las ordenanzas fueron recopiladas en un códice (1354) escrito en pergamino.

El acrecimiento del régimen municipal y el establecimiento de los mercados y las ferias contribuyeron a la prosperidad de Balaguer. El 1174 se creó el mercado de los sábados, y la Feria de Sant Bartomeu también es del siglo XII. El 1296, Ermengol X (último vástago de los Cabrera), autorizó la Feria de Sant Martí para los días 9 y 11 de noviembre, que con el paso de los años derivará a las fiestas del Sant Crist. El pósito o mercado de grano está documentado en las actas del consejo en 1340. El 1387 se autorizaba el mercado de los miércoles. Las ordenanzas antiguas señalan que las revendedoras y los marchantes ambulantes que acudían se instalaban en la plaza del Mercadal, donde había, como en la calle Major y la plaza de Sant Salvador, la mayor parte de las tiendas y obradores (curtidores, cerrajeros, tejedores, carpinteros etc.). El pescado se vendía en la plaza de Sant Salvador. Los carniceros debían vender a peso la carne fresca y salada. Los zapateros no podían hacer parada del género en la puerta de su taller, como tampoco los industriales de cualquier oficio instalados en la ciudad.

Tras la conquista cristiana los moros desaparecieron casi por completo. Los judíos, que vivían en la ciudad desde antes del 1105, hacia el 1330 tuvieron que instalarse en las afueras, entre las calles del Bonaire, de la Botera y del Miracle; donde hoy está la iglesia de este nombre estaba la sinagoga, cerca del antiguo portal de Lleida, al final del camino que iba a Corbins. Los judíos de Balaguer, tenían gobierno propio; la aljama tenía sus rabinos, el procurador y el secretario. En el mercado de los miércoles gozaban de algunos privilegios emanados de Pere d’Aragó, conde de Urgell. La comunidad judía, que entonces era de 62 familias (en una población cristiana de más de 500 fuegos) no sufrió la hecatombe que en 1391 tanto afectó a los judíos de Lleida. El call hebraico subsistió hasta 1492, cuando ya había establecido el tribunal de la inquisición, año en que, por una orden de Fernando el Católico, fueron expulsados del territorio español. Entre el 1486 y el 1490 hubo tres actos de fe y fueron juzgados algunos herejes vecinos de Balaguer; en el primero hubo abjuración, en el segundo, 44 se reconciliaron y en el tercero, 12 fueron condenados en rebelión.

 

La edad moderna

 

Durante la hegemonía de los Austria, Balaguer quedó bien relacionada con Lleida, Fraga y Tamarite de Litera, y eclesiásticamente con Tremp y la Seu. Se establecieron algunos linajes nobles de origen aragonés, los Zurita o Zorita y Vega, que a partir del 1553 ingresaron en la Cofradía de Caballeros y Hidalgos de Sant Jordi de Lleida y participaron en sus justas y torneos reglamentarios. En 1552 Carlos V concedió la Feria de Sant Pere Mártir. Los paers y prohombres de la ciudad, para asegurarse de que la señoría de Balaguer no pasara nunca más a manos de extraños ni fuera separada de la corona, consiguieron de Carlos V un privilegio que este rey otorgó en Zaragoza el 18 de julio de 1518. el problema principal de aquella centuria de decadencia fue la extensión del flagelo de la peste y también, sobre todo a partir del 1572, el del bandolerismo, ya que algunos de los cabecillas procedían de la Noguera, como el Alcalde de Alòs, Arnau Escuder, que en 1589 tuvo acorralados en el castillo de Cubells la flor y nata de los señores y caballeros de la comarca.

La ciudad de Balaguer, según dice el padre Sanabre, volvió a tener un papel de importancia en la guerra de los Segadors, cuando fue ocupada por los franceses (1642), que consideraban la ciudad un foco de desafectos. Era gobernador el consejero barcelonés Josep Muntaner, que se quejaba porque los vecinos no sentían ninguna simpatía por el ejército francés. La plaza, después de rendirse al ejército español, a finales de 1644 se convirtió en el blanco de operaciones del ejército francés acantonado en Aragón. Mascareñas fue nombrado gobernador de Balaguer y éste, con los defensores de la ciudad, se tuvo que rendir a los franceses, después de haber parlamentado con el conde de Harcourt. En conmemoración, en París fue acuñada una moneda y la operación fue muy celebrada en Barcelona. Balaguer se mantuvo en poder de la Generalitat hasta julio de 1652. Durante la guerra de Sucesión (1706), la ciudad, a requerimiento del noble Antoni Desvalls, de la señoría del Poal, aceptó la soberanía del rey-archiduque Carlos III, que defendió la ciudad el mismo año, atrincherado entre los desechos del castillo. La fortaleza capituló después de la batalla de Almenar, en 1711. La ciudad de Balaguer, que hasta 1714 había sido cabeza de una veguería, por el decreto de Nueva Planta promulgado por Felipe V, quedó reducida a alcaldía mayor del corregimiento de Lérida.

A mediados del siglo XVIII el castillo era un polvorín y la explanada del Real, fue ocupada como cuartel por fuerzas de infantería y caballería. Durante aquella centuria se establecieron muchos forasteros y la ciudad aumentó de población. Los frailes del Carme y los menorets de Sant Francesc reconstruyeron sus conventos en estilo barroco.

 

Los siglos XIX y XX

El 4 de abril de 1810, Balaguer cayó en poder del mariscal napoleónico Louis Gabriel Suchet, que el 10 de mayo entraba en Lleida. Los de Balaguer prácticamente habian abandonado la ciudad. El mariscal ordenó fortificar el castillo y restaurar las murallas, labor a la que fueron obligados los vecinos de algunos pueblos de la comarca. Algunos somatenes, reunidos en el N de los Aspres, intentaron liberar la ciudad, pero ésta no fue abandonada por el francés hasta 1814. En la primera guerra Carlista (1833-40), la ciudad, que será declarada cabeza de partido judicial de su nombre, será de nuevo fortificada. Hacia 1894 se derribaron las murallas y los portales de Gerb y de Sant Miquel; situado este en la cabeza del puente sobre el Segre, fue desmontado y la estatua de Sant Miquel se subastó para sufragar los gastos de pavimentación de la plaza del Mercadal. Hoy se encuentra en el Museo Maricel de Sitges (Barcelona). Del portal, aun en su emplazamiento, quedan fotografías.

 

Durante la Guerra Civil de 1936-39 se libró la batalla de Balaguer, acción militar, del 22 al 28 de mayo de 1938, de contraataque de las fuerzas republicanas para reducir la cabeza de puente establecida en la orilla izquierda del Segre por las fuerzas del general Franco, que habían ocupado Balaguer el 8 de mayo, en pleno frente en la línea del Segre. Pero no lo consiguieron. El 9 y el 11 de agosto siguiente las fuerzas republicanas repitieron el intento, en conexión con la batalla del Ebro, atravesaron el río y las fuerzas franquistas se replegaron en la orilla derecha del Segre, para no quedar cercadas. Fue el bautismo de fuego de la conocida como “la quinta del Biberón” jóvenes inexpertos por su juventud y que sufrieron muchas bajas en el lugar conocido como el Merengue.