Vista aerea de Castelló de Farfanya
Vista aerea de Castelló de Farfanya

CASTELLÓ DE FARFANYA



AYUNTAMIENTO DE CASTELLÓ DE FARFANYA


PLAÇA MAJOR, 1   25136  CASTELLÓ DE FARFANYA


TEL.  973 428007


ajuntament@castellofarfanya.ddl.net





Castelló de Farfanya

 

Población: 572 h

Extensión : 53 km2

Coordenadas UTM : 3111 x 46326 y

 

Situación y presentación

 

El municipio de Castelló de Farfanya, de52,62 kms cuadrados de extensión, está situado a poniente de Balaguer, en el valle medio del río de Farfanya, afluente del Segre por la derecha, que atraviesa el término longitudinalmente de N a S. Limita con los municipios de Os de Balaguer (N y NE), con las Avellanes y Santalinya (por un punt , en la cima de la Torreta, también al N), Balaguer (E), Menàrguens (S), Albesa (SW) y Algerri (W).

Se encuentra el anticlinal de la Serra Llarga (435 m), que, desde encima mismo de la villa, se alarga hacia poniente hasta la Noguera Ribagorçana. Entre los hitos orográficos y partidas del término se pueden mencionar el Serrat de l’Águila (576 m), el de la Trinitat (sobre la Boga de Montpoal), el Vinyet y las colinas de Sant Tomás, de Roca Roja y de la Torreta (616 m), a través de los cuales el municipio colinda con Balaguer. Linda con el antiguo término de Gerb (al NW, del municipio de Os de Balaguer), por la Coma Fosca (490 m). Con Algerri limita por el llano de la Figuera y Comelles, en la Serra Llarga, por Maçanera, con Albesa, y con Balaguer, por la Parrella, al SW. Otras partidas del término son la Boga, los Roïnals , el Prat de Granyana, les Lloses y la Torre.

El municipio comprende la villa de Castelló de Farfanya, cabeza del municipio, y la granja de Torredà. Al pie de la villa de Castelló pasa la C-26 , entre Balaguer y Alfarràs. La carretera C-12, de Ager a Balaguer, cruza el extremo NE del término. Unas carreteras locales comunican Castelló con Albesa y Menàrguens.

 

La población y la economía

 

Los censos antiguos otorgan unos 152 fuegos a Castelló en el siglo XIV, mientras que en el de 1497 figuran 172 y 184 en el del 1553. A principios del siglo XVIII había 426 habitantes, a lo largo de este siglo la población aumentó notablemente hasta a alcanzar los 1.260 habitantes en 1787. Parece que continuó ascendiendo todavía durante gran parte del siglo siguiente, porque en 1860 había 1.741 h, máximo de población alcanzado en el término. A partir de entonces , sin embargo, la población comenzó a disminuir. Cabe destacar el rápido despoblamiento entre 1970 y 1975, tendencia que, si bien parecía que se podía estabilizar , prosiguió posteriormente . En 1981 se censaron 694 habitantes, 605 h en 1991, 588 h en 1999 y 583 habitantes en 2005.

Las actividades agrarias son la base económica del municipio. Buena parte de las tierras de cultivo son de secano, aunque también es importante la extensión dedicada al regadío, favorecida con la construcción del canal de Algerri-Balaguer. Se produce principalmente cebada, que se extiende por buena parte de las tierras de cultivo; sin embargo, cabe mencionar también los olivos y almendros, los cultivos industriales y el forraje. Las tierras dedicadas a la fruta dulce (perales, manzanos) y la viña tienen una menor incidencia. La ganadería es muy importante; se destacan las granjas semistabuladas. Se cría sobre todo ganado porcino, vacuno, aves y ovino. Un conocido molino de aceite elabora sus productos con infinidad de reconocimientos por su calidad.

 

La villa de Castelló de Farfanya

 

La villa de Castelló de Farfanya (358 m) está situada en el cauce derecho del río de Farfanya, al pie de tres colinas llamados del Castell, de Montvell y de la Torre del Picó, o colina de las Forques, y a una distancia de 9 km de Balaguer. De lejos , con la iglesia de Santa María, los restos del castillo de Castelló y sus torres, tiene un aspecto de plaza fortificada de un gran carácter. De las antiguas murallas de la villa sólo queda un portal de medio punto bajo una torre cuadrada construida con sillares del siglo XIV.

El antiguo castillo de Castelló de Farfanya, situado sobre una colina (la colina del Castell) que domina la villa, remonta a la época de dominación musulmana, aunque se han encontrado vestigios de una antigua fortificación romana. La suda musulmana estaba integrada por un conjunto complejo de torres, fosos y murallas, distribuidos escalonadamente. En primer lugar, fuera del recinto amurallado , estaban las albarranas, torres de planta circular y alzado cónico hechas de piedra y argamasa y que tenían tres pisos y cubierta de cúpula. Más arriba estaba el primer recinto amurallado, en el que alternaban torres circulares o rectangulares y paños de muro. Finalmente, el segundo recinto, el soberano, en lo alto de la colina. Este esquema se conservó después de la conquista cristiana, aunque las edificaciones interiores fueron renovadas. Las diferentes construcciones del recinto superior y algunos lienzos de murallas, hoy muy arruinadas, fueron edificados a lo largo de los siglos XII al XV. En época moderna, sobre todo a partir de la guerra dels Seagadors, empezó un largo proceso de modificaciones y deterioro gradual del castillo hasta que, durante la primera guerra Carlista, fue definitivamente abandonado. Quedan el portal de entrada, la torre maestra y algunas estancias con bóveda de cañón apuntada.

A levante del castillo se encuentra la antigua iglesia parroquial de Santa María (gótica) , construida entre el 1340 y el 1400 a iniciativa del conde Pere d’Urgell, en sustitución de la anterior , románica. Es un edificio de una nave y ábside poligonal, con ventanas ojivales y las cubiertas de arista, que se encuentra casi en ruinas. En la fachada de mediodía, donde tiene adosado un campanario de torre de época más tardía, destaca el portal de estilo gótico florid, construido en la segunda mitad del siglo XV y que está adornado por escudos de Foix y Navarra. Proceden dos retablos de piedra, góticos, conservados en la iglesia de Sant Miquel de la villa, y un retablo gótico, obra temprana de Jaume Ferrer donde todavía es patente la influencia de los Serra, hoy conservado en el Museo Episcopal de Vic.

La iglesia parroquial de Sant Miquel, dentro de la villa , es un edificio de origen medieval , que ha sido muy modificado posteriormente. Construida probablemente en el siglo XIII, es de una nave cubierta con bóveda de cañón apuntada; conserva el portal lateral, obrado dentro de la tradicióde la escuela de Lleida, con las arquivoltas decoradas con motivos geométricos y los capiteles que combinan estilizaciones figuradas y vegetales. En el siglo XVIII le fue añadida otra nave al norte, un portal nuevo (1751) y el presbiterio rectangular (1777) en sustitución del antiguo ábside. El elemento más destacable del conjunto es, sin embargo, el altar mayor, un retablo gótico de piedra procedente de la iglesia de Santa María, desde donde fue trasladado en 1936. Este retablo se estructura en cuatro calles, divididos en tres cuerpos y acabados en gabletes, que matizan la jerarquización impuesta por el cuerpo central, presidido por una virgen, imagen de factura tardía. El retablo, datable a finales del siglo XIV y desigual en su ejecución, es muy notable en cuanto a la iconografía. También se conserva, fragmentariamente , un segundo retablo de piedra procedente de Santa María ; en realidad se trata de un montaje inadecuado que integra elementos de los antiguos retablos de Sant Andreu y de Sant Nicolau de Bari. El estado deficiente de conservación del edificio, y en concreto el peligro de ruina inminente que presentaba el ábside barroco, hicieron necesaria la construcción de un ábside nuevo, hecho de hormigón. Esta intervención fue llevada a cabo con el criterio de dar tanta relevancia como fuera posible en el altar mayor.

La plaza Mayor y la plaza de la Font, situadas respectivamente a ambos lados de la parroquia de Sant Miquel, forman el centro histórico de la villa. En algunos sectores se conserva la trama urbana medieval, con calles estrechas porticadas que rodean ambas plazas: el del Pont, el de la Saleta, la calle Mayor, y otros como el Raval, la subida del Torrent, y los huertos tapiados cerca del río de Farfanya. Otros monumentos notables de la villa son la fuente barroca de la plaza de la Iglesia, del siglo XVIII, los centros renacentistas que hay cerca de Sant Miquel (siglos XVI -XVII), la casa de la villa o Paeria, la de la Inquisición, junto a la cual se encuentran los blasones de los Condestables deNavarra, y el palacio dieciochesco de los Duques de Alba. La Fiesta Mayor se celebra por la Mare de Deu de Agosto.

 

Otros lugares del término

 

Al S de la villa de Castelló está el antiguo término y granja de Torredà, que había pertenecido al monasterio de Poblet. Existía ya hacia el 1180, cuando fue asaltada y depredada por los hombres de Almenar. Según el P. Altisent, a finales del siglo XII la granja de Torredà era bastante importante; centro agrícola, tenía mercenarios y esclavos sarracenos y una colonia de repobladores agricultores con sus casas y tierras de cultivo. La heredad fue a menos y en 1414 el Abad Juan Martínez de Mengucho propuso al monasterio de cederla en enfiteusis, ya que se perdía lastimosamente. Así, se repartió en parcelas y se entregó a granjeros. En 1415, cuando el Abad visitó sus dominios de la Noguera, en Menàrguens recibió la visita de los nuevos vasallos. Hacia 1460 estaba administrada junto con Menàrguens, que también era de Poblet. En 1778 la jurisdicción pasó a la corona. En 1835 Torredà se integró al municipio de Castelló de Farfanya.

 

la historia

 

Como su nombre indica, Castelló de Farfanya debe su origen a una antigua fortaleza, quizás ya existente en los años de la resistencia de los ilergetes contra la dominación romana. Los árabes , en tiempos de los Banu Qasi (siglo IX), construyeron una fortaleza para dedefensar el valiato de Lleida-Balaguer contra los cristianos de Urgell y Barcelona. A la manera de las Sudas árabes, consistía en una fuerza dominante, protegida por un sistema de torres y muros que rodeaban el castillo y la villa, en la vertiente de la colina. Castelló de Farfanya, a pesar de su doble integración a las veguerías de Balaguer y de Lleida, a la colegiata de Àger y otras señorías, gozó siempre de una cierta independencia jurisdiccional que le dio una personalidad propia.

Castelló formaba parte de la cadena defensiva que los sarracenos fortificaron (con los castillos de Corbins, Balaguer, Os, Algerri, Albesa, Llorenç, Santa Linya y otros) para oponerse a las empresas guerreras de Arnau Mir de Tost, el conquistador de Àger hacia la mitad del siglo XI. Según Pere Sanahuja, Castelló de Farfanya fue conquistada en 1116 por el vizconde Guerau (II) de Cabrera, que en 1131 hizo varias donaciones a la colegiata de Àger. Según Font y Rius y otros autores, sin embargo, la conquista del territorio inmediato de Balaguer se concluyó hacia el 1130, cuando fue expugnado el formidable baluarte de Castelló de Farfanya y de Algerri y la Figuerosa, pueblos que más adelante recibirán cartas de población (1163), similares a las de Gerb y Balaguer . Entre 1156 y en 1159 el vizconde Guerau (II) de Cabrera pleiteó con el conde Ermengol VII de Urgel con motivo de la potestad de éste sobre Castelló, que le fue reconocida en un juicio celebrado en Balaguer. Su sucesor, Ermengol VIII, con el consentimiento de Berenguer de Vilademuls, arzobispo de Tarragona, y de Arnau de Preixens, obispo de Urgell , estableció la paz y tregua de Dios en todas las tierras del condado y juró los preceptos en Santa Maria de Agramunt y Sant Miquel de Castelló de Farfanya. En 1190, el vizconde de Cabrera y de Àger, Ponce (III), reconocía al rey Alfonso II la soberanía sobre la villa de Castelló.

A lo largo del reinado de Jaume I y durante todo el siglo XIII la villa de Castelló vivió una gran pujanza económica, política y artística , ya que los condes de Urgell manifestaron su preferencia por la población. El conde Ermengol IX, que era también vizconde de Àger, fue sepultado en 1243 en la iglesia de Santa María de Castelló. Le sucedió su hermano Alvar d’Urgell, de otro nombre Roderic, alrededor del cual se urdió la conspiración de Castelló de Farfanya en 1259 (en la que participó también Ramon Folc IV de Cardona), por la que varios nobles pretendían salirse del vasallaje real . Jaume I les presentó batalla y se apoderó de los castillos de Oliana, Linyola, Agramunt y, finalmente, de Castelló de Farfanya. La rebelión duró hasta el 1260, en el que se firmó una concordia. Por esos años (en torno al 1254), se habían instalado en la villa y sus alrededores algunas partidas de albigenses . El 1267, Álvar d’Urgell hizo testamento y murió en Castelló, que fue la señoría predilecta del conde. Jaume I, después de la muerte de Álvar d’Urgell, de novelesca historia amorosa y bélica, se decidió a ocupar el castillo y la villa de Castelló, decisión contra la que protestó Constanza de Moncada, la primera esposa de Àlvar. Pero el rey convenció su sobrina (1268) para que renunciara dicha señoría y, entonces, puso al frente de Castelló su valedor Arnau de Calaf. El mismo año, Jaume I agregó la villa a la corona y confirmó sus privilegios y franquicias.

Pere el Gran, en 1278, infeudó el condado de Urgell, con la villa de Castelló, a Ermengol X, aunque la jurisdicción, hasta el reinado de Alfons el Benigne (1327-36), pertenecía a la veguería real de Lleida. En 1280 Pere el Gran usurpó a Ermengol X el condado de Urgell, porque este conde había participado en la revuelta nobiliaria de Balaguer; posteriormente le fue restituït. El infante Alfons, futuro rey Benigne, que se casó con Teresa de Entenza, condesa de Urgell, tuvo preferencia por Castelló, donde pernoctaba a menudo. En 1319 concedió a los castellonenses un privilegio por el cual éstos no estaban obligados a prestarle homenaje, como tampoco a sus sucesores hasta que éstos hubieran jurado las libertades de la villa Alfons, como dotación de esponsal, cedió Castelló deFarfanya (1314) a su mujer. El 1328, el condado de Urgell, con Castelló, pertenecía al infante Jaume, hijo de Alfons y de Teresa de Entenza. El nuevo propietario reorganizó el régimen municipal de Castelló otorgando a la villa, en virtud del usaje de paz y tregua, un gobierno similar al de la Paeria de Lleida. Su sucesor, Pere d’Urgell, hizo edificar la magnífica iglesia gótica de Santa María y en 1408 cedió a su esposa Margarita el usufructo del castillo y de la villa. El hijo de dicho conde, el desafortunado Jaume II, vio la liquidación de sus estados debido a la iniquidad de Casp.

El condado de Urgell pasó a Fernando el de Antequera (las bombardas que este empleó contra el conde de Urgell habían sido fabricadas en Castelló), el cual en 1415 permutó con el conde de Foix la villa y el castillo de Castelló de Farfanya, con todas las rentas y jurisdicciones, por el precio de 34.000 florines de oro aragoneses, a cambio de los derechos que dicho conde de Foix tenía en la baronía de Castellvell de Rosanes. Mientras tanto, Alfonso el Magnánimo, en 1424, concedió a Castelló el privilegio de celebrar ferias de veinticuatro días seguidos a partir de Santa Cecilia (22 de noviembre), lo que provocó la protesta de los concejales de Balaguer, porque coincidían con las ferias balaguerense de Santa Llucía.

La señoría de Castelló, integrada en los dominios de los Foix, revierte a finales del siglo XV en el Reino de Navarra hasta que en 1512 Fernando el Católico despojó a los reyes navarros de las tierras desde los Pirineos e incorporó Castelló de Farfanya nuevamente a la corona; la señoría de Castelló fue encomendada a Luis de Beaumont, conde de Lerín, gran prior y condestable de Navarra. Después, unido este linaje con la casa de los duques de Alba, estos ejercerán el dominio de la villa desde el 1.596 hasta 1835, cuando fue incorporada al partido judicial de Balaguer.

 

En la guerra de los Segadors, la fortaleza fue sitiada y tomada por las fuerzas del general Felipe de Silva (1644), después de que los franceses la hubieran abandonado. El mariscal La Mothe- Houdancourt, que inició una dura represión siendo lugarteniente general de Catalunya,  estuvo varios días enfermo. El castillo sufrió también la guerra de Sucesión (1710) y la ocupación francesa (1810-13) , además de la primera guerra Carlista, y durante los ataques de los carlistas en el Valle de Àger y a las guarniciones de Balaguer i de Castelló (1836 -38  la fortaleza quedó totalmente dañada y abandonada.