Vista aerea de El Vilosell
Vista aerea de El Vilosell

EL VILOSELL


AYUNTAMIENTO DEL VILOSELL


PLAÇA DE L'AJUNTAMENT, 3  25457  EL VILOSELL


TEL.  973 175221


ajuntament@vilosell.cat





 

el Vilosell

 

 

Población: 200 h

Extensión : 19 km2

Coordenadas UTM : 3285 x 45836 y

 

Situación y presentación

 

El término municipal de El Vilosell, de 18,88 kms cuadrados, es el extremo suroriental de la comarca, en la parte más alta de la plataforma garriguense , ya en el límite con la Conca de Barberà, en las laderas septentrionales de la sierra de la Llena, los puntos más altos de la cual (punta del Curull y Tossa de 1018 y 1023 m respectivamente) marcan la frontera meridional, de la que desciende el río Set, que marca la frontera occidental. Los municipios limítrofes son, en la Conca de Barberà, los de Vilanova de Prades (S) y Vallclara (E), y en las Garrigues, los de Vinaixa (NE) , l’Albi (N), y la Pobla de Cérvoles (W) . El pueblo de El Vilosell, cabeza de municipio, es el único núcleo de población agrupada.

El territorio es en general irregular y abrupto, con fuertes pendientes dominados por los matorrales, donde alternan el bosque de pino y matorral y de vez en cuando algún bancal de sembrado. Sólo el sector del N y al W, a orillas del río Set, predominan las tierras de cultivo. Nacen el término los barrancos de Pedrinyà y del Picot, que se unen al río Set, donde hace de linde con la Pobla de Cérvoles, y los de Comabarra, los Perellons y los Pruners, que desaguan en el mismo río, pero ya en el municipio de Cervià. Atraviesa el término la carretera local que une el Vilosell con el pueblo de l’Albi, donde se comunica con la autopista de Barcelona a Lleida, y con la Pobla de Cérvoles al S. Una carretera local comunica el Vilosell con Vallclara.

 

La población y la economía

 

Los censos de población (vilosellencs) más antiguos son los del 1378 y el 1553, que cifraban en 61 y 56 fuegos respectivamente. Dentro de la tendencia general del país, durante el siglo XVIII la población tuvo un aumento notable: pasó de 130 habitantes en 1718 a 580 h en 1787; el aumento continuó en el siglo siguiente: 450 h en 1830, 407 h el 1842 y 699 h en 1857. En 1887 se contabilizaron 734 h, y el siglo XX se inició con 627 h (1900), para continuar con un estancamiento (705 h en 1920, 668 h en 1930) que debía dar paso a una clara disminución. En 1936 había 657 h que habían bajado a 531 h en 1940, 482 h en 1950, 367 h en 1960, 286 h en 1970, 231 h en 1981, 214 h en 1991 y 197 h en 2001. En 2005 el municipio registró un incremento de población, con 216 habitantes.

La mitad de la superficie total del municipio está cultivada. Hasta los primeros años de la década de 1980, los principales cultivos habían sido los cereales (cebada y trigo), los olivos, la vid y los almendros. A lo largo de esta década se produjo un aumento del total de tierras cultivadas, y en especial las dedicadas a cereales (cebada), almendros y olivos. En la última década del siglo XX los cultivos principales han sido los cereales (cebada), los almendros, los olivos y las viñas (inscritas en la denominación de origen Costers del Segre) . En 1991 la empresa Fincas El Pas adquirió más de 60 hectareas en el municipio, donde desde 1990 se plantan cepas para conseguir uvas de calidad con los que elaborar vinos y cavas. En cuanto a la ganadería, ésta ha seguido una evolución negativa en cuanto a la cría de aves de corral, mientras que la cría de cerdos ha aumentado. También se ha producido un aumento de las actividades apícolas. Cabe mencionar la Cooperativa del Campo Sant Sebastiá, fundada en 1944, que elabora vino y aceite con denominación de origen Las Garigues. El Vilosell no forma parte del área de regadío del canal Segarra-Garrigues.

 

El pueblo de El Vilosell

 

El pueblo de El Vilosell se encuentra a 665 m de altitud, en el centro del término, en un cerro alrededor de los escasos restos del antiguo castillo, documentado en 1995, que estaba construido con grandes sillares. Las calles son estrechas. Muchas casas han sido restauradas como segunda residencia. Se conserva en buen estado la notable iglesia parroquial de Santa María, de fachada barroca y campanario sencillo encima del frontis; el interior es de una nave, con bóveda ojival bien conservada, y tiene aún uno de los antiguos portales de transición del románico al gótico (siglo XIII), dentro del estilo de la escuela leridana, pero austero. El centro de la población es la plaza de Sant Sebastiá, donde está la capilla del mismo nombre, del siglo XVIII, cubierta con madera sobre un arco de diafragma; la expansión moderna se dirige hacia la carretera de Vinaixa.

La Fiesta Mayor se celebra el tercer domingo de agosto, si bien en la víspera sale el dragón y se celebra “el correfoc”. También tiene lugar el 20 de enero la fiesta de Sant Sebastiá.

 

Otros lugares del término

 

El lugar más conocido y visitado del término es el santuario de Sant Miquel de la Tosca, en las laderas septentrionales de la sierra de la Llena, en un paraje situado a unos 3 km de la población ya a medio camino de la Pobla de Cérvoles; el actual santuario es del siglo XVIII, pero hay noticias concretas desde el 1570 en las Ordenanzas del Vilosell (una disposición contra el ganado que entraba en su territorio, cuyos dueños tenían que pagar en este caso 10 sueldos por la obra del santuario). En efecto, la ermita de Sant Miquel, inicialmente capilla de la Virgen de la Junquera, fue construida en el siglo XV para venerar la imagen allí encontrada. El 1611 se comenzó la obra de reforma y mejora y fue acabada la fiesta de Carnaval del 1614. La fachada es de gusto renacentista y sillares almohadillados. El retablo de Sant Miquel, obra de Bernat Martorell, presidió la capilla hasta que en 1913 fue trasladado a la sede tarraconense. El segundo domingo de mayo se celebra un tradicional acto y comida popular en la ermita.

A medio del camino viejo de Sant Miquel de la Tosca, En el pueblo está la capilla del Crucificado, empotrada bajo una cueva y de la misma época.

En las partidas de la Abella y la Tossa, ya en el sector de Cérvoles , en la cabecera del río Set, hay algunas estaciones prehistóricas estudiadas por Salvador Vilaseca (hay restos bajo el alto del Curull y cerca de Sant Miquel de la Tosca, así como cerca del Crucifici, en la Closa, y el barranco de Pedrinyà).

 

la historia

 

El Vilosell aparece como núcleo habitado en el siglo XI, ya en plena dominación sarracena , en la partición de los reinos moros de Lérida y de Siurana, en el límite extremo del castillo de Barberá (los Termini Antiquae Ilerde de 1168-72) señalan el Vilosell como extremo del reino almorávide de Lleida antes de la conquista cristiana de la ciudad). Al constituirse la parroquia de Santa María del Vilosell, fue integrada en la diócesis de Tarragona.

El repoblamiento del territorio no fue efectivo hasta la época de Alfonso el Casto (116296). El Vilosell , como los otros pueblos de las Garrigues, había sido otorgado a Cervera por el conocido convenio entre los condes de Barcelona y los de Urgell (antes del 1148), y Guillem de Cervera concedió el lugar en feudo el 1178 a Pere de Besora con pactos concretos sobre la explotación de los réditos señoriales y dominicales y sobre la función de los alcaldes respectivos. En aplicación de este condominio, en 1184 Alfonso I y Pere de Besora otorgaron desde Fraga una carta puebla a los recién llegados al Vilosell, a fin de que con Pere de Puilà y los otros habitantes del lugar disfrutaran de la libre posesión de las tierras, salvo los censales, diezmos y primicias de la Iglesia, el aprovechamiento de los prados y la madera de los bosques de las montañas de Siurana, al mismo tiempo que se reservaban unas parcelas de tierra dentro del término municipal. Siguieron otras concesiones: el 1195, la reina Sancha hizo una donación al cura del Vilosell, y en 1196 Pere de Besora hizo una primera donación al monasterio de Poblet, monasterio que a lo largo del siglo XIII fue adquiriendo nuevos honores y bienes hasta que en 1217 la abadía obtuvo por compra a Pere de Sassala, Cavasequia de Lleida, el castillo y el lugar del Vilosell, con sus términos y dependencias. El Abad Berenguer de Castellots (1246-53) saneó y desarrolló este dominio y en 1252 los vecinos, secundados por el Abad, litigios contra l’Albi para delimitar los términos. Aunque los hombres del Vilosell ayudaron (1272) el desarrollo de Cérvoles y la Fumada, la población se mantuvo, ya a mediados del siglo XIV tenía 51 fuegos (cuando en 1320 unos hombres del Vilosell se asentaron en el término de la Pobla de Cérvoles, tuvieran que pagar una multa de 1.600 sueldos).

En el siglo XV el Vilosell fue uno de los pueblos vasallos de Poblet que más contribuyeron a la administración del monasterio de Poblet. El famoso monje fray Pere Martinet hacia 1403-04 fue mayoral del Vilosell, y en 1441 era bodeguero, y su vida de penitente va ligada a la población (como también a Lleida)  los vilosellencs guardaron mucho tiempo recuerdo de su penitencia en las cuevas de la Pena y de sus tentaciones (el diablo se le apareció una vez en forma de burro), de tal manera que un manuscrito del siglo XVI dice que "estos hechos los cuentan aún los muchachos al Velusell".

 

Las ordenanzas de 1570 son un modelo de cómo se regía una comunidad municipal bajo la señoría de Poblet: prohibían jurar por el nombre de Dios y de la Virgen bajo pena de besar tierra y pagar seis sueldos, castigaban el trabajar en domingo bajo pena de ser eliminado de todo oficio municipal, castigaban a cazar el domingo, establecían las multas si los vecinos no acudían a las órdenes del Abad cuando sentían tocar la campana al son de “vía fuera”, etc. Gobernaban el comú , un alcalde designado por el Abad, tres jurados y nueve jefes con un consejo general de designación popular (los jurados eran elegidos por un año y a finales del mandato debían dar cuenta de comportamiento y dinero), y había dos jurados de términos que examinaban límites y metas y controlaban las propiedades. Estaban bien fijados también los deberes y los derechos de los “mostassafs”. Dentro de esta tendencia dictada por los cistercienses hasta el fin del Antiguo Régimen, el pueblo vivió los avatares de la guerra dels Segadors (debió facilitar víveres a los soldados de las trincheras de Lleida en 1647), y movió somatenes en la guerra del Francés. Soportó luego las luchas carlistas a lo largo del XIX, y sufrió el aguacero de Santa Tecla del 1874.