AJUNTAMENT DE LES BORGES BLANQUES

 

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LES BORGES BLANQUES

 

 


Población: 6.058 h [2009]

Extensión: 62 km2


Municipio y cabeza de comarca de las Garrigues.

 

 

Situación y presentación


El término municipal de les Borges Blanques, de 61,59 km2 de extensión, está capitaneado por la ciudad que constituye la capital comarcal de lae Garrigues. Limita con los términos de Cervià de les Garrigues (SW), el Albi (SE), Vinaixa (SE), La Floresta (E), Arbeca (NE), Puiggròs (N) y Juneda (N y W). Comprende, además de la ciudad de les Borges Blanques, el único núcleo de población agrupada, el santuario de Sant Salvador y el enclave del Mas Roig, de población diseminada. Algunos arabistas han identificado el nombre de les Borges como un equivalente árabe de "torres", y la presencia en la zona de abundantes canteras de materiales calcáreos parece confirmar que el nombre de les Borges, debido a su castillo, se añadió el determinativo de Blancas después de la repoblación del lugar.


El término municipal se extiende por el sector septentrional de la comarca, en la zona de contacto entre la llanura regada por el canal de Urgell, al N, y las mesetas de la Depresión Central, al S, ya dentro del característico paisaje garriguense de secano. El territorio está drenado por los barrancos de las Comes de Vinaixa, de Estiràs y de Puigpelat, que descienden del sector montañoso meridional (los Bessons, los Marquesos), últimos contrafuertes de la sierra de la Llena, con una vegetación natural muy degradada formada por matorrales, y regado en el sector septentrional por el canal de Urgell y el torrente de la Femosa. Los lugares de mayor interés paisajístico son el santuario de Sant Salvador, la Font Vella, las Roques Guàrdias, el paseo del Terrall y las acequias (Cuarta) del Canal Principal de Urgell. En el municipio se encuentran 85,4 ha que forman parte del espacio de interés natural de los "Bessons".


El municipio de les Borges Blanques es el centro de una compleja red de comunicaciones. La carretera estatal N-240 atraviesa el término, bordeando la ciudad, en dirección SE-NW, y la autopista del Ebro AP-2 (con un acceso que comunica con les Borges) corre casi paralela unos 2 km a su izquierda. La carretera procedente de Flix y que enlaza con la N-II en Bellpuig d'Urgell, atraviesa el sector septentrional del término y bordea la ciudad. Las carreteras locales más importantes son las que comunican les Borges Blanques con la Espluga Calba y Tarrés, con Cervià de les Garrigues y con Mollerussa. 

Todas estas carreteras se encuentran en la ciudad, menos la autopista. A pesar de la presencia de ejes viarios importantes, les Borges Blanques no se presenta como un centro activo de comunicaciones respecto del resto del Principado, aunque sí lo es con relación a las Garrigues. Les Borges tiene estación ferroviaria al N de la ciudad, en la que tienen parada dos líneas: la de Barcelona-Valls-Lleida y la de Barcelona-Lérida-Zaragoza. Por el término municipal de les Borges Blanques pasa el tren de alta velocidad Madrid-París.


la población


Los primeros datos conocidos sobre la población (borgencs) se remontan a mediados del siglo XIV, en el que se sabe que los estragos de la Peste Negra habían dejado la población reducida a 20 familias. La recuperación fue, sin embargo, bastante importante, ya que en 1378, año en que el censo es expresado en fuegos, la ciudad tenía 86. La guerra contra Juan II representó un momento crítico para la ciudad, aunque les Borges superaron esta crisis con más rapidez que la misma ciudad de Lleida y así, mientras que en 1420 esta ciudad tenía 1 300 fuegos y les Borges Blanques 83, en 1497 Lleida había bajado a 747 fuegos y les Borges habían pasado a 101 casas o fuegos. La peste del 1491 había afectado la villa, no els Castellots, y en el censo del 1515 las dos poblaciones sumaban 95 fuegos. En cambio, hubo un resurgimiento posterior y en 1553 se estimaba la población en 119 fuegos. En 1618 la ciudad tenía sólo 95 fuegos, menos que en el censo del 1553; a comienzos del siglo XVIII, en 1718, sólo 468 habitantes (que no representan mucho más de los que debía haber en 1553), ya era una población algo menos poblada que Arbeca (546 h entonces). Pasó a 1 700 h en 1787 (tanto el censo de 1718 como el de 1787 comprenden la población de la Floresta, entonces integrada, pero escasa)

El aumento fue aún importante hasta mediados del siglo XIX, con 3.346 habitantes en 1857 y 3408 h en 1860, y desde entonces continuó más modestamente, hasta los 4 254 h de 1900. La población quedó prácticamente estacionaria alrededor de los 4 500 h los años veinte y treinta, pero la guerra civil de 1936-39 supuso su caída (4240 h en 1940). La recuperación fue relativamente rápida hasta el 1950 (4 849 h), pero desde entonces el progreso ha sido lento: 5086 h en 1960, 4991 h en 1970, 5045 h en 1975, 5174 h en 1981, 5 089 h en 1991, 5143  en 2001 y 5519 habitantes en 2005. En la actualidad cuenta con 6.200 habitantes.


Situada en un eje económico poco dinámico y dentro de una comarca con una fuerte tendencia a la despoblación, el crecimiento de les Borges Blanques está muy vinculada al despoblamiento general. Este crecimiento, sin embargo, se ha convertido cada vez más débil. Este hecho es atribuible tanto a la baja natalidad como la disminución del factor migratorio intracomarcal y a la elevación de la migración hacia otros puntos del Principado, principalmente hacia la ciudad de Lleida. La emigración nunca ha sido muy importante, como lo demuestra el hecho de que los años en que Cataluña tuvo el máximo de migraciones provenientes del resto del estado (los años sesenta y setenta) la población de les Borges Blanques descendió. En otro caso, a partir de finales del siglo XX les Borges Blanques experimentó un notable crecimiento demográfico, debido sobre todo a la inmigración.


En cuanto la distribución de la población ocupada por sectores económicos, es destacable, por un lado, el aumento espectacular del sector de servicios, y por otro, la tendencia a la baja que ha seguido durante los últimos años del siglo XX, la población dedicada al sector primario.



La economía


La agricultura y la ganadería


La agricultura ha sido la base tradicional de la economía a lo largo de los siglos. Actualmente, sin embargo, pesa mucho el hecho de ser la capital comarcal de las Garrigues, y les Borges Blanques se va adaptando cada vez más a su papel de centro de servicios de la comarca. Igualmente ha afectado notablemente la crisis persistente del sector agrario.


Hasta el 1862, fecha en que se construyó el Canal de Urgell, se trataba de una agricultura de secano. Desde entonces, sin embargo, se fue implantando el regadío. En cuanto a los cultivos, predominan los frutales y el olivo. En secano han permanecido como principales cultivos del olivo, el almendro y los cereales, mientras que en el regadío domina la fruta dulce (peras y manzanas). Cabe mencionar que el regadío se ha incrementado, paralelamente a la desaparición de los cereales, la introducción o ampliación de otros tipos de cultivos, como las oleaginosas industriales (girasol), las hortalizas y el forraje (alfalfa) .


Las partidas agrícolas consideradas de regadío son las de Torre-sala, el Toll de l'Olla, la Plana, Verdunes, los Rovinals y Freginals, todas próximas a la ciudad; combinan regadío y secano las de Escanàs, los Colls, la Pujada, Sant Salvador, Rojals y Planes, a unos 2 km de la ciudad; y, finalmente, son de secano las de Estiràs, el Pla de Falliver, la Coma del Pou, Coll Roig y el Roquís, a unos 3 km, y las del Estret, el Pla de Pepe, Comandilla y el Pla de Buscallola, además a 3 km de les Borges. Esta distribución de tierras quedará notablemente modificada con la entrada en funcionamiento del Canal Segarra-Garrigues.


Aunque la tierra está mucho más dividida a N, donde domina el regadío, en las zonas de secano todavía hay extensiones muy pequeñas de tierra, lo que dificulta la subsistencia del campo. A les Borges Blanques, sin embargo, la agricultura es una actividad que cada vez se practica más a tiempo parcial, lo que en cierto modo permite justificar tanto la disminución de la población ocupada en el sector como el mantenimiento, e incluso el incremento, de las tierras cultivadas.


La mayoría de las granjas de les Borges Blanques se encuentran en explotaciones agrícolas, que suelen funcionar por el sistema de integración con las casas de piensos o las cooperativas de la comarca o de las comarcas cercanas. Predominan las granjas de ganado porcino. Las aves de corral, que había tenido una gran importancia en la mitad de la década de 1970, ha decaído bastante en los últimos años en el municipio, aunque en el conjunto de la comarca ha aumentado. El vacuno ha incrementado su presencia, gracias a la introducción progresiva de la cría de terneros y de vacas de leche. Se ha producido un importante aumento de las actividades apícolas. Por el contrario, el ganado ovino y la cunicultura han sufrido un importante descenso.


la industria


La actividad industrial no es la principal actividad económica de les Borges Blanques, aunque hay una importante concentración respecto al conjunto de la comarca. Para potenciar esta actividad, en el SW del núcleo urbano se instaló el polígono industrial las Verdunes, que dispone de más de 180 000 m2 de suelo industrial, y el de la Carretera de la Floresta, de grandes industrias.


Por sectores, la industria de les Borges Blanques se caracteriza por un predominio del sector alimentario y por su papel en la transformación de los productos agrarios de las Garrigues. Buena prueba de ello son las cooperativas agrarias Pla d'Urgell, fundada en 1919, que elabora y comercializa aceites y fruta, y San Isidro, fundada en 1912, también de aceites (con denominación de origen Les Garrigues), y fruta . AGROLES (Agrupación Olea Leridana) es una empresa que se dedica a la comercialización de aceites y otros productos del campo; agrupa 35 cooperativas de la provincia, y tiene la categoría de cooperativa de segundo grado. Nortoliva-Compañía General de Aceite, empresa olivarera que también comercializa el aceite de la comarca, tiene instaladas algunas empresas privadas dedicadas a la alimentación, como es el caso de la harinera de Francisco Cervós Moles o los Estuches de Azúcar Balsells . Hay que mencionar también del sector textil, que aunque se encuentra en retroceso, como en el resto del Principado, aunque da trabajo a un buen número de trabajadores; destaca la empresa Unitex. Finalmente hay algunas empresas de los sectores de la madera (embalajes), metales, maquinaria agrícola, plásticos, materiales de construcción, etc.



El comercio y los servicios


La vitalidad de centros terciarios próximos, como Mollerussa y Lleida, atrae gran parte de la influencia comercial y de servicios potenciales de les Borges Blanques sobre los municipios de las Garrigues. Predomina el comercio al por menor, que corresponde principalmente al sector alimentario, químico y del textil.


Una prolongación de la vida comercial son los mercados y las ferias. La ciudad celebra mercado el martes y el sábado, aunque ya no tiene el carácter agrario que la había definido anteriormente, sino que se dedica más bien a la venta de artículos de consumo. De las antiguas ferias de les Borges Blanques ya sólo queda la Feria del Aceite de Calidad Virgen Extra-Feria de las Garrigues, que se celebra, desde 1963, anualmente en enero y está dedicada principalmente a la agricultura y a la maquinaria agrícola, especialmente relacionadas con el aceite.


Si bien los servicios sanitarios de la comarca son muy escasos, les Borges Blanques disponen de uno de los dos centros de asistencia primaria que hay en las Garrigues. Este centro también da servicio a todos los municipios de las llamadas Garrigues Bajas. En cuanto a la enseñanza, les Borges Blanques tienen dos centros de educación secundaria obligatoria, uno privado y uno público, el último de los cuales también imparte cursos de bachillerato y ciclos de formación profesional. Además, la capital comarcal también dispone de un Centro de Capacitación Agraria y una Escuela Municipal de Música.


Como capital de comarca tiene varias entidades administrativas, entre las que se encuentra el Consejo Comarcal de las Garrigues.



La ciudad de les Borges Blanques


morfología urbana


La ciudad de les Borges Blanques (304 m de altitud) está situada en el extremo septentrional del término, a mediodía del Canal de Urgell y de la línea del ferrocarril de Tarragona a Lleida, enmarcada por las acequias derivadas del Canal. El casco antiguo, que estuvo amurallado, se alarga desde la iglesia parroquial y el solar donde estuvo el castillo, en el lugar más próximo al Canal, hasta los antiguos depósitos o balsas del Terrall, donde se recogía el agua de la lluvia (ahora parque municipal), ya extramuros. Limitan este recinto las calles del Castillo Alto, de Sant Sebastiá (oficialmente de Marqués de Olivart), de la Ensenyança -ya ensanche-, el Raval de Lleida y la calle del Ave María. La muralla de la villa disponía de varios portales, como el de Ciento, el de Lleida, el de Arbeca y el del Roselló, en la plaza. Los edificios más interesantes de este sector son la iglesia, la plaza Mayor, porticada con dinteles del siglo XV, casas con elementos renacentistas y barrocos y la casa de la ciudad (antiguo palacio del marqués de Olivart).


La iglesia parroquial de la Asunción se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII, de estilo neoclásico, portada bien ornamentada con hornacinas hoy vacías y escalinata, majestuoso campanario octogonal de tres cuerpos, construida con las piedras del antiguo templo y del derrocado castillo de les Borges Blanques. En el núcleo antiguo está también la capilla de los Dolores (siglos XVII o XVIII).

El ensanche de la villa vieja, durante la primera parte del siglo XX, se extendió básicamente siguiendo los ejes de las carreteras hacia Tarragona y Lleida y alrededores de las balsas del Terrall. La expansión más moderna rodea el conjunto de la población, con los barrios o sectores de Bellavista y el Molino de Viento, a levante, las Casas Baratas y las Casas de la Creueta, a poniente, y las Casas de la Serreta, el SW.


El parque del Terrall, urbanizado modernamente alrededor de las antiguas balsas que recogían el agua de la lluvia, es la principal zona verde de la población y centro de actividades y de recreo. Entre otros elementos, el parque alberga las arcadas del claustro del antiguo convento barroco del Carmen, derribado en 1974, un monumento a la sardana (1980), obra de Víctor Pallarès, un monumento a Francesc Macià, cuya familia era originaria de la ciudad, y una prensa antigua de aceite. Cerca de ella está la Casa de cultura que integra la Biblioteca Comarcal Popular, inaugurada en 1918 destruida durante un bombardeo de la Guerra Civil y reconstruida en el lateral opuesto del Terrall.



La cultura y el folclore


Los equipamientos culturales de la población cubren las necesidades de les Borges Blanques, aunque resultan escasos si se tiene en cuenta que, como capital comarcal, debería centralizar determinados servicios.


En cuanto a la vida asociativa de la población, hay que destacar, dentro del campo de la investigación, el Grupo de Investigación Arqueológica e Histórica, además de numerosas entidades musicales y folclóricas, de animación popular, culturales y deportivas (en la localidad está el único centro excursionista de la comarca, el Centro Excursionista Borges-Garrigues, fundado en 1982 por el recientemente fallecido Manel Giné. También es interesante resaltar la Confraria de lOli de Qualitat de les Garrigues i les Terres de Lleida fundada por Ramón Gassió.


En 1993 se inauguró el Museo de Arqueología, instalado en una de las dependencias del Espai Macià, que muestra algunos de los hallazgos de la comarca desde el neolítico hasta la época romana. El Parque Temático del Aceite, que está situado en una masía del siglo XIII, abrió las puertas al público en 1998, y muestra los diferentes procesos de la elaboración del aceite. En el exterior, los olivos, algunas de ellas milenarias, y las prensas son algunos elementos más de este parque. En la actualidad hay que destacar l'Espai Macià en honor al que fuera Presidente de la Generalitat de Catalunya Francesc Macià i Llussà.


La Fiesta Mayor de les Borges Blanques se celebra el primer fin de semana de septiembre. Tiene lugar en honor del Santísimo y es muy típico por estas fechas de cocinar las típicas "orelletes". Durante esta fiesta se celebra la Carrera Náutica de las Balsas del Terrall, en el parque homónimo, que consiste en hacer un recorrido con barcos construidos por los mismos participantes, ataviados con diferentes disfraces y destacar la "Trobada de Gegants, Grallers y Correfocs". También cabe destacar la romería a la ermita de Sant Cristófol (el sábado más cercano al 10 de julio) y, sobre todo, la fiesta que se celebra el 6 de agosto en el santuario de Sant Salvador, con motivo de la cual se celebran una serie de actos lúdicos y festivos, como el mercado de la Ganga. Por San Antonio (17 de enero) se celebran los Tres Tombs. Por Corpus es tradicional adornar algunas calles con alfombras florales.



Otros lugares del término


El santuario de Sant Salvador, situado unos 2 km al sur de la ciudad, cerca de la autopista, es un pequeño edificio de origen románico, de una sola nave.


Entre los antiguos caseríos dispersos por el municipio cabe mencionar el Mas Roig, que centra el enclave del Mas Roig (de 8,4 km2, entre Juneda y Castelldans, está formado, entre otros grandes explotaciones, por la Isla de los Masos, el Mas Pinell, Mas Vell y el Mas de Sant Sebastiá), que había sido posesión de la Cartuja de Scala Dei y tiene una capilla dedicada a la Asunción; en el mismo enclave se encuentra el Mas Colom (con una capilla dedicada a la Inmaculada) y el Mas de Concabella. A mediodía de la ciudad se encuentra la Torre Balcells o Rocallaura (con la capilla de la Sagrada Familia) y a levante, la capilla de San tCristófol.


De los restos arqueológicos destacan los poblados ibéricos de las colinas de la Bassa de la Torre y de Sant Jordi, y la cueva de las Rocas Guardias, donde en 1985 fueron descubiertas pinturas rupestres.



la historia


La antigüedad y la edad media


El origen de la población es un castillo o fortaleza, sin duda de origen ibérico, situado en los confines de las tierras de los ilergetes, que persistió a través de las dominaciones romana, visigótica y islámica. El hecho de que les Borges no sean mencionadas en los Termini Antiquae Ilerde (1160-72), que sitúan Juneda y Torregrossa al límite del reino sarraceno leridano, hace pensar que el castillo y la villa se encontraban desde hacía tiempo abandonados, quizás debido a la última invasión almorávide. Puede confirmar esta suposición el hecho de que el pueblo de L'Espluga Calba, que estaba ya en el reino o valiato islámico de Siurana, fue repoblado en 1148, un año antes de la conquista de Lleida, y en cambio les Borges no lo fueron hasta casi medio siglo después. La zona del S de las Garrigues, desde Juneda a l'Espluga Calva, había sido otorgada a los Cervera con el encargo de repoblar y colonizar el territorio, entonces tierra de nadie entre los reinos almorávides mencionados.


El castillo de les Borges Blanques había sido retenido por la corona hasta que, según estudios de R. Arqués y Arrufat, Pere el Católic la otorgó al caballero Esteban de Marimon para que repoblara el lugar, el 1206. Este caballero venía de un linaje muy vinculado a la ciudad de Lleida (su padre tenía tierras entre Torrefarrera y Torre-serona) y en el territorio fronterizo entre los extinguidos reinos musulmanes de Lleida y de Siurana. Desde estos años se añadió al término de les Borges la parte real del pueblo y término de los Castellots (La Floresta). Pocos años después el lugar de les Borges se encontraba en manos del linaje de los Sanaüja (documentado en Lleida desde mediados del siglo XI y un miembro del cual, Mascarell de Sanaüja, edificó a partir de 1208 la futura Paeria leridana). Arnau de Sanaüja, que fue quien se tituló primeramente señor efectivo de les Borges Blanques, había adquirido los lugares de Sunyer (1218), Alfés (1245 y 1246) y Alcanó, pero no consta la fecha de la adquisición de la señoría de les Borges Blanques por este linaje ni tampoco la de la mitad real del término de los Castellots (la partición de este territorio en dos zonas fue consecuencia de una concordia entre los Sanaüja y Cornell de Arbeca alrededor de estos años). Según un testamento de 1251, Arnau de Sanaüja otorgaba los lugares de Sunyer, Alfés y Alcanó a su hijo homónimo Arnau II, pero no les Borges, que pasaban a su hija María. Más adelante, el cuarto hijo de Arnau II, Pere de Sanaüja, reunió todo el patrimonio familiar salvo el lugar y el castillo de les Borges, que María otorgó en testamento en 1303 a su sobrino Francesc, hermano menor de Pere. Al morir Francisco sin sucesión, les Borges fueron a parar a las manos de Pere, que en 1338 adquirió de parte de Pere II el Cerimonios el mero y mixto imperio sobre les Borges y los Castellots como confirmación de la venta hecha por el mismo rey el 1336. Fue precisamente este último año cuando Pere II otorgó a la villa el derecho, a perpetuidad, de celebrar la primera feria. Entonces, a mediados del siglo XIV. La población era de 20 familias.


La iglesia de les Borges dependía de la pavordía de Sant Joan, adscrita a la sede de Lleida, y en el testamento de Pere de Sanaüja, último señor de la población, hecho en 1342, en dicha iglesia, que formaba parte del castillo, se hacían una serie de fundaciones. Todas estas noticias son extraídas del Libro de las rentas de Pere de Sanaüja y los títulos de los lugares que eran suyos, que se conserva en el archivo capitular de Lleida, y del testamento que ya se ha mencionado. A partir de la muerte de Pere, el mismo año 1342, la ciudad fue administrada por sus albaceas.


A pesar de tratarse de dos comunidades de vecindad reducido, la población de les Borges y de la parte real de los Castellots quisieron emanciparse muy pronto del dominio feudal y en 1344 hubo una concordia entre los alcaldes, los jurados y los vecinos de ambos sitios con los albaceas mencionados, mediante un instrumento suscrito por el notario Galcerán de Trullols en virtud del cual estos vendían el castillo y villa de les Borges, con la mitad del término de los Castellots, por el precio de 6.000 sueldos jaqueses en censal y pagaderos en dos plazos , además de otros 95.000 sueldos que deberían satisfacer en moneda "cantante y sonante" a pagar en varios plazos. Así, los hombres de los dos lugares compraron su libertad, con la ayuda, sin embargo de los prohombres de la ciudad de Lleida, según lo confirma un privilegio de Pere III otorgado en Barcelona el mismo 1344, que incorporaba y unía la villa de "les Borges Blanques de Urgell "y la parte real del término de los Castellots a la ciudad de Lleida, los ponía bajo la jurisdicción del veguer y los concejales de la urbe y ordenaba que los vecinos de los dos lugares ya nunca fueran separados de la corona ni de la ciudad. Los borgenses quedaron bajo la salvaguardia del rey y disfrutaron de salvoconductos en sus idas y venidas por ferias y mercados. El casal de los Sanaüja en Lleida se convirtió en 1383 en el Palau de la Paeria y, así, los borgenses fueron gobernados desde el mismo edificio de la época feudal hasta los decretos de Nueva Planta.


Desde los tiempos de Pere de Sanaüja, los Cardona, señores de Arbeca, ambicionaban la posesión de la parte real de los Castellots y de les Borges. Ya en 1340 Ramón Cornell (casado con Beatriz de Cardona) pleiteó con los Sanaüja por causa de unos vasallos suyos que trabajaban en les Borges, y la Paeria de Lleida, en defensa de Pere de Sanaüja, ciudadano de Lleida, levantó bandera contra los Cornell de Cardona, y todavía en 1372 Lluís Cornell rompió la concordia con la Paeria.



La edad moderna


En 1399 Martí I el Humà declaró calles de Lleida los lugares de les Borges y los Castellots, que pasaron así a ser pueblos de contribución leridanos. La guerra contra Joan I afectó gravemente las dos localidades: al inicio del levantamiento (junio de 1462) el maestro de Calatrava, hijo bastardo del rey, invadió las Garrigues por les Borges Blanques, los Castellots, Juneda y Arbeca y se apoderó también de Torregrossa y Puiggròs. Estas poblaciones fueron entregadas al conde Ramon Folc de Cardona y, a pesar de la promesa de Joan II, al rendirse Lleida tras un largo asedio, de devolverlas, les Borges y los Castellots fueron retenidos por los Cardona. La Paeria no pudo lograr en vida del rey su devolución, que no se cumplió hasta la corte de Barcelona de 1481, convocada por Fernando II cuando el consejo general de Lleida envió sus síndicos con orden de no "transigir en nada hasta y tanto que por la majestad del señor rey sean restituidas les Borges a la ciudad con toda integridad, y Castellots, parte real ". Así, Antoni Riquer, doctor en leyes, y el ciudadano Pere Arnau Sagrera negociaron con el conde de Prades, Antonio de Cardona, y los prohombres de la corte hizo un donativo de 4.000 florines a cambio de la restitución. De hecho, Lleida, con esta transacción y el pago anticipado de intereses por vía de pensiones, fogajes, etc., al infante Enrique de Aragón, lugarteniente de Fernando II, volvía a comprar ambos lugares.


Después de los veinte años de sumisión a los Cardona, que comportaron graves gastos a los borgenses, especialmente para obtener el retorno al fuero real (los tributos les Borges y los Castellots fueron los más onerosos), los vecinos intentaron obtener del rey una mayor libertad en el gobierno de la villa. Esta tenía un alcalde real, tres jurados y un mostassaf, y, después de un largo litigio iniciado en 1429, cuando la ciudad era "una simple calle de Lleida unida a la parroquia de Sant Joan de la Plaça", los borgenses habían obtenido un privilegio según el cual la Paeria no podía cobrar a la villa otras imposiciones que las establecidas cuando fue declarada pueblo de contribución. Basándose en este privilegio, en 1481, al ser reintegrada a Lleida, la ciudad promovió pleito contra la ciudad, que exigía nuevas cargas, como arbitrios sobre la carne y la harina, y los paers tuvieron que acceder y otorgar a los jurados de les Borges el arrendamiento de aquellos. En la reforma municipal que imponía la insaculación en la elección de los cargos, el alcalde de les Borges, Antoni Sarret, se dirigió en 1508 a las autoridades leridanas contra la publicación de unos bandos que la ciudad consideraba contrafuero referente a normas contra epidemias, de acuerdo con el privilegio mencionado de 1344 que aseguraba a la población el derecho de gobernarse y regirse por sí misma, sin dependencia de Lleida, al tiempo que reprochaba un decreto de Pere II de 1360 por el que se reafirmaba que les Borges, todo y los derechos de sus jurados y consejo, seguía siendo la calle de Lleida y sus habitantes tenidos por vecinos de Lleida con todos los derechos. Pero la reforma municipal de Fernando I se aplicó a les Borges en 1509 y desde entonces los jurados se llamaron paers; aunque este año se suprimió el privilegio de insaculación, éste se restableció en 1525 y los jurados y concejales de les Borges y los Castellots continuaron prestando homenaje al veguer y los concejales de la ciudad con la misma fórmula de antes.


El régimen de paeria significó para les Borges la permanencia de alcalde de nombramiento real, cuatro paers y un consejo general formado por los antiguos cabezas de familia considerados hábiles, mientras que el pueblo de los Castellots se continuó rigiendo con el alcalde y tres jurados. Los problemas con la Paeria leridana, sin embargo, continuaron. Así, en 1529, cuando el consejo general de la ciudad acordó visitar los pueblos de contribución, sin excluir les Borges, el alcalde de la villa se opuso, ya que era de la opinión de que sólo a él le correspondía hacer edictos. En 1597 hubo otra querella al autorizar los concejales de Lleida a un tal Rosselló, vecino de les Borges, la apertura de un hostal, lo que incumbía a los paers y al consejo de la villa.


Los archivos leridanos conservan muchas noticias de la ciudad de les Borges. Así, se sabe que el castillo de origen islámico, que había sido habitado hasta el reinado de Joan II, quedaba prácticamente abandonado a finales del siglo XV. La iglesia parroquial, de transición del románico al gótico, estaba en el borde del castillo. La villa era amurallada, y del portal próximo a la iglesia se iba a la plaza Mayor, que era alargada y se ensanchaba al pie de la cuesta, como hoy, hasta el portal de Cent. Otros portales eran el de Lleida y el de Arbeca, de donde salían los respectivos caminos. Menudeaban los incidentes entre facciones y rivalidades entre bandos de la misma ciudad y con poblaciones vecinas, como en el caso de los litigios con los hombres de la baronía de l'Albi al inicio del siglo XVI. Además de las epidemias hubo añadas de grandes hambrunas (especialmente el 1490 y el 1491). En 1558, los concejales de Lleida pidieron a la villa una quinta de voluntarios para combatir los turcos, que amenazaban las costas catalanas, y en 1559-60 un grupo de borgensess fue a combatir los bandoleros del valle de Castellbò, capitaneados por Luterano .


En 1585 Felipe II de Castilla pasó por les Borges camino de Poblet y Montblanc. En la Relación del viaje, de Enrique Cock, este cronista y arquero nos habla de los riegos y cultivos de la comarca y de la ciudad, donde el monarca permaneció tres días. En esta época aparece la cofradía del Roser, después de la batalla de Lepanto (1571), y en 1602 fray José Serrano, provincial de los carmelitas calzados de Catalunya, estableció en les Borges el convento del Carmen, cerca de las balsas del Terrall, desaparecido modernamente a debido a la urbanización del sector.


Ya en el siglo XVII, durante los primeros años de la guerra dels Segadors, la ciudad se convirtió en cuartel general del ejército francés, los años que el conde de Harcourt y el Grand Condé intentaron en vano recobrar Lleida (1646-47), ciudad que la Mothe había rendido a Felipe IV de Castilla en el año 1644. Beaulieu dibujó en sus conocidos grabados el campamento de les Borges: se aprecian, en la cima de la colina, el castillo, la iglesia, la ciudad amurallada y la guarnición acampada, protegida por las torres que dieron nombre al pueblo. La fortaleza debió ser reformada aquellos años, ya que aún se conserva en un muro el escudo de la villa en estilo barroco, con las clásicas flores de lis de Lleida, que indicaban la dependencia de la ciudad del Segre. Habiendo fracasado ante Lleida, el príncipe de Condé, el Grand Condé, se hizo fuerte en la ciudad fortificada de les Borges, donde acudieron también tropas catalanas fieles a la Generalidad. Finalmente, en 1650, 4.000 soldados de caballería procedentes de Lleida y 2.000 de infantería se apoderaron de la villa.


El pueblo borgense había distanciado del poder de Lleida en estos años de distinto dominio y a finales de la guerra dels Segadors hubo de nuevo litigios con la ciudad del Segre, el más importante de los cuales se planteó en 1676, al exigir los paers de Lleida al pueblo borgense impuestos en desacuerdo con un privilegio de Alfons el Magnánimo del 1431 con la acusación de Lleida que "los hombres de les Borges hacían armas contra la ciudad" (el pleito se pronunció en 1677 a favor de Lleida). Para un instrumento del 1.678 en el que Carlos II se dirigía a los concejales de Lleida sobre las ferias concedidas por su padre, se sabe que la ciudad tenía derecho a tener dos, la concedida por Pedro III en 1360 y la de Felipe IV de Castilla; el monarca estableció ferias el 17 de enero (San Antonio) y el 19 de agosto (San Bernardo).


Después de la guerra de Sucesión, que no ocasionó apenas perjuicios a la villa, los decretos de Nueva Planta afectaron positivamente a la villa, que pudo constituirse en ayuntamiento, al margen de la ciudad de Lleida. Dentro de las nuevas normas municipales (por las que desaparecían paers, consejo general y privilegios antiguos), el nuevo ayuntamiento, de cuño absolutista, formó parte del corregimiento de Lérida. En 1727 la ciudad de Lleida aceptó que los lugares de les Borges, Bell-lloch y Alcoletge se constituyeran en municipios dependientes de dicho corregimiento. Sin embargo, la normalización municipal de los antiguos pueblos de contribución de Lleida creó problemas en la ciudad. Así, en 1749, a ruegos del abogado de Lleida en la Audiencia de Catalunya, el secretario del ayuntamiento leridano Mauricio Madriguera abrió un informe sobre la causa seguida contra la ciudad de les Borges en 1716-48 sobre pagos del catastro (la causa acabó con una concordia).



Los siglos XIX y XX


En la guerra de la Independencia, les Borges se sumaron muy pronto a la actitud leridana de resistencia contra las fuerzas napoleónicas. Según el padre Ramon Huguet, el somatén borgense salió a combatir en 1808 en Vilafranca del Penedès, L'Arboç, Vimbodí, los bosques de Poblet y Prades, tierras ocupadas por los franceses en 1809, así como en Montblanc, Igualada, el Bruc y Vallbona de las Monges. Al entrar en Lleida el mariscal Suchet, impuso a la villa y los pueblos vecinos (Juneda, Torregrossa y Castelldans) un tributo de 5.000 quintales de forraje. Entre las víctimas del terrible gobernador Henriot, del departamento de Lleida (1812), fue fusilado el borgense Mariano Boix, y en 1810 ya habían sido fusilados los hermanos Joan y Josep Gaya, y en 1811 Isidro Cliviller.


Durante el Trienio Liberal, formó parte de la efímera Diputación de Lleida el terrateniente borgenc Francesc d'Olivart, linaje que influyó en la vida de la villa a lo largo del siglo, dentro de una tendencia liberal y en medio de una sociedad realista y carlista como era la de las Garrigues. Cuando la segunda Diputación liberal de Lleida (1836) ordenó liquidar los antiguos depósitos o cajas municipales, el nuevo ayuntamiento constitucional de les Borges, elegido por sufragio y formado por hombres moderados y aún más absolutistas, se negó. En la primera guerra Carlista, muchos de los mozos reclamados por el ejército cristino se pasaron al otro bando y los seguidores del pretendiente se hicieron fuertes en este sector. El mismo 1836 un grupo de guerrilleros carlistas se apoderó de Arbeca y entró en les Borges exigiendo raciones de comida y dinero. Les Borges tuvieron que soportar la permanencia de un batallón en la población hasta el fin de la guerra, con los soldados alojados en las casas, y el ayuntamiento protestó (1839) por los intentos de impuestos bélicos.


En 1840 les Borges Blanques se convirtió en la cabeza de un distrito electoral. Un año después se inició la construcción de la carretera de Lleida a Tarragona, que se inauguró en 1855 y favoreció las comunicaciones borgenses, y el ayuntamiento mandó plantar árboles a lo largo de la nueva vía. Otras efemérides de este tiempo fueron la conversión del antiguo hospital en hospital de beneficencia provincial (1847) y el proyecto de ferrocarril de Lleida a Tarragona, que fue inaugurado en 1864. En 1870-74 hubo un Instituto Libre en la villa protegido por la Diputación. En 1874 fue el año del famoso aguacero de Santa Tecla, que provocó cinco víctimas. Estos años, fueron diputados provinciales por les Borges, Josep Giné y Farrerons y Antoni Aixalà (1874), Josep M. Xammar (1877), Ramón de Dalmau y de Olivart, a finales de siglo. Este último, en 1908, obtuvo del gobierno de Madrid de la misión de crear el partido judicial de les Borges Blanques (reabsorbido por Lleida en 1965) y el título de ciudad para la villa. En 1918-19 la Comisión de Cultura de la Mancomunidad de Cataluña creó en les Borges una estación olivarera y una de las primeras bibliotecas populares de Catalunya (junto con las que fueron creadas en Valls, Olot y Sallent).


A finales del siglo XIX (hacia el 1880) había 10 molinos de aceite, con 27 prensas, entre los que se encontraba el molino de la Villa. La promoción de la aceituna de les Borges, que debía dar renombre internacional a la ciudad, fue inicialmente obra de un grupo de tortosinos que instalaron las primeras prensas hidráulicas y de rincón, que duplicaron con la molienda el valor del producto. En 1901 una casa borgense abrió una sucursal en Marsella, y el prestigio del aceite de les Borges se abrió camino en los mercados oleícolas de Francia y de Italia, y les Borges se convirtieron en uno de los principales centros elaboradores del aceite del país (el 1918 la ciudad tenía ya 51 molinos, con 85 prensas hidráulicas y 9 de rincón). Más adelante, en la guerra civil de 1936-39, la ciudad sufrió gravemente las consecuencias de la batalla del Ebro cuando la resistencia de las fuerzas republicanas de Líster dio lugar a violentos bombardeos. Fue ocupada por las fuerzas del general Franco en 1939.